jueves, 15 de julio de 2010

EL ORIGEN DE LAS GUERRAS

Fidel Castro Ruz

Afirmé el 4 de julio que ni Estados Unidos cedería, ni tampoco Irán; “una, por el orgullo de los poderosos, y otra, por la resistencia al yugo y la capacidad para combatir, como ha ocurrido tantas veces en la historia…”
En casi todas las guerras una de las partes desea evitarla, y a veces, las dos. En esta ocasión se produciría, aunque una de las partes no lo desea, como sucedió en las dos guerras mundiales en 1914 y 1939, con solo 25 años de distancia entre el primer estallido y el segundo.
Las matanzas fueron espantosas, no se habrían desatado sin errores previos de cálculos. Las dos defendían intereses imperialistas, y creían que obtendrían sus objetivos sin el costo terrible que implicó.
En el caso que nos ocupa; una de ellas defiende intereses nacionales, absolutamente justos. La otra, persigue propósitos bastardos y groseros intereses materiales.
Si se analizan todas las guerras que han tenido lugar a partir de la historia conocida de nuestra especie, una de ellas ha buscado esos objetivos.
Son absolutamente vanas las ilusiones de que, en esta ocasión, tales objetivos se alcanzarán sin la más terrible de todas las guerras.
En uno de los mejores artículos publicados por el sitio Web Global Research, el jueves 1º de julio, suscrito por Rick Rozoff, este emplea abundantes elementos de juicio que son inapelables sobre los propósitos de Estados Unidos, que toda persona bien informada debe conocer.
“…Se puede vencer si un adversario sabe que es vulnerable a un ataque instantáneo e indetectable, abrumador y devastador, sin la posibilidad de defenderse o de tomar represalias.”, es lo que piensa Estados Unidos según el autor.
…Un país que aspira a seguir siendo el único Estado en la historia que ejerce la dominación militar de espectro completo en la tierra, en el aire, en los mares y en el espacio.”
“Que mantiene y extiende bases militares y tropas, grupos de batalla de portaaviones y bombarderos estratégicos sobre y en casi cada latitud y longitud. Que lo hace con un presupuesto de guerra récord posterior a la Segunda Guerra Mundial de 708.000 millones de dólares para el próximo año.”
Fue “…el primer país que desarrolló y utilizó armas atómicas…”
…EE.UU. conserva 1.550 ojivas nucleares desplegadas y 2.200 (según algunos cálculos 3.500) más almacenadas y una tríada de vehículos de lanzamiento terrestres, aéreos y submarinos.”
“El arsenal no nuclear utilizado para neutralizar y destruir las defensas aéreas y estratégicas, potencialmente todas las fuerzas militares importantes de otras naciones, consistirá en misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos adaptados a lanzamiento desde submarinos, misiles crucero y bombarderos hipersónicos, y bombarderos estratégicos “super-stealth” capaces de evitar la detección por radar y así evitar las defensas basadas en tierra y aire.”
Rozoff enumera las abundantes conferencias de prensa, reuniones y declaraciones en los últimos meses de los jefes del Estado Mayor Conjunto y los altos ejecutivos del gobierno de Estados Unidos.
Explica los compromisos con la OTAN, y la cooperación reforzada con los socios del Oriente Próximo, léase en primer lugar a Israel. Dice que: “EE.UU. también intensifica los programas de guerra espacial y cibernética con el potencial de paralizar los sistemas de vigilancia y comando militar, control, comunicaciones, informáticos y de inteligencia de otras naciones, llevándolas a la indefensión en todos los ámbitos, fuera del táctico más básico.”
Habla de la firma en Praga, el 8 de abril de este año, del nuevo Tratado START entre Rusia y Estados Unidos, que “‘…no contiene ninguna restricción sobre el potencial actual o planificado de ataque global inmediato convencional de EE.UU.’”
Refiere numerosas noticias en torno al tema, y grafica con un ejemplo anonadante los propósitos de Estados Unidos.
Señala que “…’El Departamento de Defensa explora actualmente toda la gama de tecnologías y sistemas para una capacidad de Ataque Global Inmediato Convencional que podría ofrecer al presidente opciones más verosímiles y técnicamente adecuadas para encarar amenazas nuevas y en desarrollo’.”
Sostengo el criterio de que ningún presidente, ni siquiera el más experto jefe militar, tendría un minuto para saber lo que debe hacerse si no estuviera ya programado en computadoras.
Rozoff, imperturbable, relata lo que afirma Global Security Network en un análisis titulado: “‘Coste de ensayar un misil estadounidense de ataque global podría llegar a 500 millones de dólares’” de Elaine Grossman.
“‘El gobierno de Obama ha solicitado 239.900 millones de dólares para investigación y desarrollo de ataque global inmediato por parte de los servicios militares en el año fiscal 2011… Si los niveles de financiamiento se mantienen como han sido anticipados en los próximos años, el Pentágono habrá gastado unos 2.000 millones de dólares en ataque global inmediato para fines del año fiscal 2015, según documentos presupuestarios presentados el mes pasado al Congreso’.”
“Un escenario horripilante comparable de los efectos de un ataque de PGS, éste de la versión basada en el mar, apareció hace tres años en Popular Mechanics:
“‘En el Pacífico, emerge un submarino nuclear de la clase Ohio, listo para la orden de lanzamiento del presidente. Cuando llega la orden, el submarino dispara hacia el cielo un misil Trident II de 65 toneladas. Dentro de 2 minutos, el misil vuela a más de 22.000 kilómetros por hora. Por sobre los océanos y fuera de la atmósfera acelera durante miles de kilómetros.
“‘En la cúspide de su parábola, en el espacio, las cuatro ojivas del Trident se separan y comienzan su descenso hacia el planeta.
“‘Volando a 21.000 km/h, las ojivas van repletas de barras de tungsteno con el doble de la resistencia del acero.
“‘Sobre el objetivo, las ojivas detonan, haciendo llover sobre el área miles de barras - cada una con 12 veces la fuerza destructora de una bala de calibre .50. Todo lo que se encuentra dentro de 279 metros cuadrados de esa vertiginosa tormenta metálica es aniquilado.’”
De inmediato Rozoff explica la declaración el 7 de abril del presente año del jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas rusas, general Leonid Ivashov en una columna titulada “‘La sorpresa nuclear de Obama’.”
En el mismo hace referencia al discurso del Presidente de Estados Unidos el pasado año en Praga con las siguientes palabras: “‘La existencia de miles de armas nucleares es el legado más peligroso de la Guerra Fría’- y su firma del acuerdo START II en la misma ciudad el 8 de abril, el autor dijo:
“‘No se puede descubrir en la historia de EE.UU. durante el siglo pasado un solo ejemplo de servicio sacrificatorio de las elites estadounidenses para la humanidad o para los pueblos de otros países. ¿Sería realista esperar que la llegada de un presidente afro-estadounidense a la Casa Blanca cambie la filosofía política del país, orientada tradicionalmente a lograr la dominación global? Los que creen que algo semejante sea posible deberían tratar de comprender por qué EE.UU. -el país con un presupuesto militar mayor que los de todos los demás países del mundo en su conjunto- sigue gastando enormes sumas de dinero en preparativos para la guerra’.”
“…’El concepto de Ataque Global Inmediato prevé un ataque concentrado utilizando varios miles de armas convencionales de precisión en 2 a 4 horas que destruiría las infraestructuras críticas del país objetivo y así lo obligaría a capitular’.”
“‘El concepto del Ataque Global Inmediato tiene el propósito de asegurar el monopolio de EE.UU. en el campo militar y ampliar la brecha entre ese país y el resto del mundo. En combinación con el despliegue de defensa de misiles que supuestamente debería mantener a EE.UU. inmune contra ataques de represalias de Rusia y China, la iniciativa de Ataque Global Inmediato va a convertir a Washington en un dictador global de la era moderna’.”
“‘Esencialmente, la nueva doctrina nuclear de EE.UU. es un elemento de la nueva estrategia de seguridad de EE.UU. que sería descrita de modo más adecuado como la estrategia de impunidad total. EE.UU. aumenta su presupuesto militar, da rienda suelta a la OTAN como gendarme global, y planifica ejercicios en una situación real en Irán para probar la eficiencia en la práctica de la iniciativa de Ataque Global Inmediato. Al mismo tiempo, Washington habla de un mundo totalmente libre de armas nucleares’.”
En esencia, Obama pretende engañar al mundo hablando de una humanidad libre de armas nucleares, que serían sustituidas por otras sumamente destructivas, más idóneas para aterrorizar a los que dirigen a los Estados y lograr la nueva estrategia de impunidad total.
Los yankis creen que la rendición de Irán está ya próxima. Se espera que la Unión Europea informe un paquete de sanciones propias a firmar el 26 de julio.
El último encuentro del 5+1 se produjo el 2 de julio, después que el Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad afirmara que “su país retornará a las conversaciones a fines de agosto con la participación de Brasil y Turquía”.
Un alto funcionario de la UE “advirtió que ni Brasil ni Turquía serán invitados a participar en las conversaciones, al menos no a esta altura”.
“El canciller iraní Manouchehr Mottaki, se declaraba a favor de desafiar las sanciones internacionales y continuar con el enriquecimiento de uranio”.
Desde el martes 5 de julio alegan, frente a la reiteración europea, de que promoverán medidas adicionales contra Irán, este ha respondido que hasta septiembre no negociará.
Cada día disminuyen más las posibilidades de sobrepasar el insalvable obstáculo.
Es tan evidente lo que va a ocurrir que se puede prever de forma casi exacta.
Por mi parte debo hacerme una autocrítica, cometí el error de afirmar en la Reflexión del 27 de junio que el jueves, viernes o a más tardar el sábado se desataría el conflicto. Era ya conocido que buques de guerra israelitas navegaban hacia ese objetivo junto a las fuerzas navales yankis. La orden de registro de los mercantes iraníes estaba ya dada.
No me di cuenta, sin embargo, que había un paso previo: la constancia de la negación del permiso para la inspección del mercante por parte de Irán. En el análisis del tortuoso lenguaje del Consejo de Seguridad, imponiendo sanciones contra ese país, no me percaté de ese detalle para que la orden de inspección adquiriera plena vigencia. Era lo único que faltaba.
El 8 de agosto se cumple el plazo de 60 días, dado por el Consejo de Seguridad el 9 de junio, para recibir la información sobre el cumplimiento de la Resolución.
Pero ocurría en realidad algo más lamentable. Yo trabajaba con el último material elaborado sobre el delicado tema por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y dicho documento, no contenía dos párrafos claves que eran los últimos de dicha resolución y expresan textualmente:
“Solicita que, en un plazo de 90 días, el Director General del OIEA presente a la Junta de Gobernadores del OIEA y, paralelamente, al Consejo de Seguridad, para su examen, un informe en que se indique si el Irán ha llevado a cabo la suspensión completa y sostenida de todas las actividades mencionadas en la resolución 1737 (2006), y si está aplicando todas las medidas exigidas por la Junta de Gobernadores del OIEA y cumpliendo las demás disposiciones de las resoluciones 1737, 1747, 1803 y de la presente resolución;
“Afirma que examinará las acciones del Irán a la luz del informe mencionado en el párrafo 36, que deberá presentarse en un plazo de 90 días, y que:
a) suspenderá la aplicación de las medidas siempre que el Irán suspenda todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento y el reprocesamiento, incluidas las de investigación y desarrollo, y mientras dure la suspensión, que verificará el OIEA, para permitir la celebración de negociaciones de buena fe a fin de llegar a un resultado pronto y mutuamente aceptable;
b) dejará de aplicar las medidas especificadas en los párrafos 3, 4, 5, 6, 7 y 12 de la resolución 1737, así como en los párrafos 2, 4, 5, 6 y 7 de la resolución 1747, en los párrafos 3, 5,7, 8, 9, 10 y 11 de la resolución 1803 y en los párrafos 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 21, 22, 23 y 24 de la presente resolución, tan pronto como determine, tras recibir el informe mencionado en el párrafo anterior, que el Irán ha cumplido cabalmente sus obligaciones en virtud de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y los requisitos de la Junta de Gobernadores del OIEA, determinación que confirmará la propia Junta; y
c) en caso de que en el informe se indique que el Irán no ha cumplido lo dispuesto en las resoluciones 1737, 1747, 1803 y en la presente resolución, adoptará, con arreglo al Artículo 41 del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, otras medidas apropiadas para persuadir al Irán de que cumpla lo dispuesto en dichas resoluciones y los requisitos del OIEA, y subraya que deberán adoptarse otras decisiones si es necesario tomar tales medidas adicionales…”
Algún compañero del Ministerio, tras el trabajo agotador de muchas horas en la máquina sacando copias de todos los documentos, se durmió. Mi afán de buscar información e intercambiar puntos de vista sobre estos delicados temas, me permitió descubrir esta omisión.
Desde mi punto de vista, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN han dicho su última palabra. Dos estados poderosos con autoridad y prestigio no ejercieron su derecho a vetar la pérfida resolución de la ONU.
Era la única posibilidad de ganar tiempo para buscar alguna fórmula para salvar la paz, objetivo que les habría proporcionado mayor autoridad para seguir luchando por ella.
Hoy todo pende de un tenue hilo.
Mi propósito principal fue advertir a la opinión pública internacional de lo que estaba ocurriendo.
Lo he logrado en parte observando lo que sucedía, como dirigente político que fui durante largos años enfrentando al imperio, sus bloqueos y sus incalificables crímenes. Mas, no lo hago por venganza.
No vacilo en correr los riesgos de comprometer mi modesta autoridad moral.
Seguiré escribiendo Reflexiones sobre el tema. Serán varias más después de esta para seguir profundizando en julio y agosto, salvo que ocurra algún incidente que ponga a funcionar las mortíferas armas que hoy se apuntan unas a otras.
He disfrutado mucho los partidos finales de la Copa Mundial de Fútbol y los partidos de voleibol, donde nuestro valiente equipo marcha a la cabeza de su grupo en la Liga Mundial de ese deporte.

Fidel Castro Ruz
Julio 11 de 2010

lunes, 7 de junio de 2010

LA GLORIA DEL MUERTO

La gloria del muerto

(1987)

(fragmento)

Jorge Luis Oviedo

La muerte del justo se celebra con una fiesta, la del tirano también. JLO

Ramón castro tuvo el entierro más concurrido del pueblo por que nadie supo como él ganarse el odio de la gente. Su vecino de enfrente Esteban Mendoza contrató la marimba más famosa del pueblo y alrededores y la hizo tocar durante los tres días que le duró la agonía metido como por una suerte de vengativa casualidad en las sombras de otras épocas llenas de terror y de gloria entre gritos dispersos y oscuros lamentos y quejidos antiguos de centenares de presos políticos retenidos en la memoria de aquel calabozo fangoso humedecido con una lentitud constante por las aguas de lluvia vomitadas imprevistas y la orina añejada de todos aquellos que pasaron allí sus últimos días sus últimas noches y sus últimas horas antes de ser conducidos bajo la tierna complicidad de los astros a mitad de la noche en algún motocarro de la compañía a orillas del Aguán para ser castrados o lanzados desde el puente o desde algún despeñadero cercano a las aguas del rió; y entre larvas de zancudos y tábanos y moscas comunes y moscas de tórsalos y lombrices de tierra y cagadas de ratas y huevecillos de cucaracha y cucarachas de fango y gusanos sin nombre nacidos de aquel carnaval de inmundicia y entre pesadillas nocturnas acontecidas en pleno día con visiones de ahorcados que flotaban entre los espejismos de las sombras dormidas sobre las telarañas ilusorias de sus más remotos recuerdos y traspasados de lado a lado y de arriba-abajo por un desesperante olor a marañón fermentado revuelto con clavos de olor y a y zacate limón más olorosos que un muerto reciente o que un planchadito novio de pueblo o con los cabellos convertidos en frondosas enredaderas de colores oscuros y hojas exóticas llenas de florecillas de colores brillantes y exhalando un aliento de rosas tempranas y con los piel todavía pintada y brillante al resplandor de los relámpagos de aquellas invernales noches cuado llovía sin pestañear días enteros y tronaba con una tronazón tan fuerte que parecía que el cielo se iba a desplomar igual que las techumbres de esos caserones antiguos y que se nos vendría el fin del mundo y nos agarraría sin haber gozado la vida como dios manda carajo y donde lo más peligroso no eran los enemigos sino los rayos que partían los árboles y los hombres en dos partes iguales y dejaban los fusiles y los machetes hechos una piltrafa y las mordeduras de las víboras que nunca se sabía de dónde podían aparecer o las quemaduras de piel producidas por el palo brujo que dejaron ciegos a muchos noches tupidas a veces de una oscuridad en la que uno no podía verse ni los dedos carajo que mierda de días no realmente sobrevivía porque estaba del lado del general por sus bendiciones echadas a tiempo por sus oraciones y sus cálculos prematuros que nunca nos defraudaron por su olfato capaz de adivinar hasta las emboscadas mejor planificadas; y los vio flotando en la bóveda del cielo con todo y los árboles arrancados de raíz por la magia de la ilusión fugaz contradiciendo las órdenes de mi general carajo pues no era bueno que los zopes se lleven los cadáveres con todo y los árboles para otras partes mientras les devoraban las vísceras y les sacaban los ojos por donde les surgían luciérnagas de colores y los vio arrastrados por las corrientes de los vientos del norte duplicados en tamaño con la forma de guacamayos enormes carajo que para donde se llevan la mortandad la peste estos zopilotes de mierda así no se enmienda la gente; y se descubrió así mismo en la penumbra de sus cuarteles castrando machos cabríos a los que se les multiplicaba el sexo y lo obligaron a cerrar sus ojos de gato montés y finalmente el delirio lo arrastró hasta las profundidades más hondas de las alucinaciones febriles de su rabia perruna a esos oscuros callejones del desamparo total y no a las iluminadas veredas de sus días de poder y de gloria heredada de mi general quien me dijo hacete cargo de cualquier departamento de la costa norte para que dejes de andar como paria para arriba y para abajo sometiendo a tanto pendejo que le da por subversivo que bien merecido lo tenés y antes de despedirlo y echarle su bendición de costumbre y decirle que se encomendara a la virgen del Perpetuo Socorro y que se siguiera portando machenque como siempre se había portado para que ningún cabrón te levante la mano le impuso la orden de Morazán un guerrillero del siglo pasado que había combatido a los ingleses y a los conservadores de aquel tiempo y a la anticuada iglesia católica de entonces y a los separatistas que se oponían a la unión centroamericana porque el ideal morazánico iba contra sus intereses motivo por el cual lo fusilaron por ironía de la historia un quince de septiembre y ahora él lo había desempolvado del archivo de los héroes nacionales y ciudadanos ilustres de este país de lustra botas -porque eso es lo que somos Monchito- para ponerlo a don Chico Ganzúa -como lo llamaban los enemigos y como lo siguió llamando él en secreto y en sueños- de héroe nacional por consejo de los gringos para que así no lo vayan a usar de bandera los subversivos le sugirió el embajador en una nota confidencial que a mí me dio risa pero estuve totalmente de acuerdo porque de ahora en adelante nadie podrá decirnos que no seguimos el ideal morazánico y se declaro morazanista a tiempo completo así lo hizo público por periódicos y emisoras aunque no había leído ni leyó nunca una sola línea del pensamiento del guerrillero con excepción del testamento y ya por último cuando me vio alejarme calle arriba por la empedrada pendiente del barrio la Leona me grito ponele el nombre de Francisco Morazán al cuartel de tu zona y Trinidad Cabañas a la primera cárcel que mandés a construir pues así se llamaba un viejito que también fue presidente de este país y el muy pendejo nunca cobró un cinco de sueldo ni se fue de parranda por Europa para que les podamos callar de una vez por todas el pico a los opositores; y sintió la angustia de los homosexuales a quienes les ensartaba una mazorca de maíz en el culo o un plátano verde o la primera cosa alargaba que encontraba a mano y una verga de toro en la boca o los propios genitales antes de ser colgados de algún san Juan a la orilla de los caminos para que todo el mundo los viera y palpo mientras arañaba las paredes cubiertas de una liga sin nombre el olor de la sangre de los hombres acabados de despanzurrar y sintió también el calor de las vísceras sin reventar y la pegajosidad como espuma de jabón de tripa de chancho que lo fue arrastrando más allá de los márgenes del recuerdo hasta verse a sí mismo con su propio sexo puesto de collar y atravesado por una estaca de lado a lado y machacados los dedos de los pies y bajo las uñas ensartadas montones de espinas y cosida la boca y la lengua ensartada de un anzuelo desollado y del ombligo hacia abajo revocado hasta más allá de sí mismo de sal y los brazos pasados de manteca y en la más dura soledad y en el más violento desprecio en el fondo de aquel agujero mandado a construir por el mismo quince años atrás apenas dos meses después que llegara al pueblo aquella lejana madrugada lluviosa y terrible que no aparecía registrada en los presagios de las matronas más respetadas ni en las profecías de las pitonisas ni en los cálculos de los ancianos ilustres ni en los libros de brujería ni en las formaciones rocosas de los cerros más altos ni en las manos de las adolescentes vírgenes ni en los sueños de mi abuela María Lavaire ni en las visiones de mi tía Panchita ni en nada de nada y que los pocos sobrevivientes como mi abuelo Pedro Celestino Oviedo jamás olvidarían. Por eso en el instante que se supo la noticia de su fallecimiento, Estaban Mendoza no solo obligó a los marimbitas a seguir con la música, sino que contrató a los tres conjuntos de cuerda existentes en el pueblo para que dieran serenata toda la noche del velorio. Los músicos tocaron y cantaron todas las canciones de despedidas que se sabían y cuando se les acabó el repertorio la gente los obligo a inventar; fue así como nació el famoso corrido a Moncho Castro que aún hoy se sigue cantando en las escuelas durante los actos cívicos, especialmente cuando se celebra el aniversario de su muerte y las mujeres lo ejecutan en coro durante horas enteras con gran algarabía. Hortensia cubas viuda de Henríquez, Jacinto Vaca Cabeza de Toro y Cristina Benítez Romero, la viuda de Chicho Machuca, las tres personas más ricas del pueblo y, probablemente, de la región, se unieron para contratar cinco bandas marciales y todas las marimbas de los alrededores; cuatro tríos famosos del interior del país y los dos coheteros de mayor prestigio en la costa atlántica, para hacer el primer y mejor carnaval que aquí se recuerda y la más variada presentación de juegos pirotécnicos que se haya visto nunca por estos lados. El Cura Anselmo, por su parte, toco con tal alegría las campanas del templo que todos aquellos que desconocían la muerte de Ramón Castro, en un principio, creyeron que estaban anunciando la segunda venida de Cristo o la tan anunciada, y nunca cumplida, llegada del obispo de la Ceiba.

viernes, 16 de abril de 2010

Como mi general no hay dos: Glorificación irónica de Gustavo Álvarez Martínez

Ann Van Camp

Como mi general no hay dos: Glorificación irónica
de Gustavo Álvarez Martínez

Universidad de Gante, Bélgica

Esta ponencia fue leída en la XXI Jornada Aleph, dedicada a "(Meta)ficción historiográfica" y celebrada en Gante, el sábado 23 de febrero de 2002. Fue publicada en Aleph número 17, enero de 2003, Bélgica.

Como mi general no hay dos (1990) del hondureño Jorge Luis Oviedo se ofrece como un monólogo de un cabo pobre que glorifica a su antiguo general, el mismo día en que éste fue asesinado. El cabo Antúnez condena rotundamente el asesinato e intenta rescatar la memoria de su general al ensalzarlo y al desmentir las acusaciones en contra suya, pero gracias a la tremenda ironía del relato, se consigue más bien lo contrario. A continuación, mostraremos no sólo cómo la novela recrea la figura y la doctrina de un personaje histórico, sino además por qué la calificamos de 'irónica' y de 'metaficcional'.

Como Gustavo Álvarez Martínez no hay dos

Aunque el cabo no nombra ni una sola vez a su general, resulta claro que Como mi general no hay dos habla de Gustavo Álvarez Martínez, jefe de las Fuerzas Armadas de Honduras de 1982 hasta 1984 y fiel ejecutor de la lucha anti-comunista impulsada por Ronald Reagan. Para empezar, el propio cabo nos ofrece varias claves para identificar a su general: abre y cierra la narración refiriéndose a su muerte; alude a su destitución, a su exilio en Miami y a su conversión religiosa; menciona una visita del Papa, sin duda la visita de Juan Pablo II a Honduras en marzo de 1983 cuando Álvarez todavía era Jefe de las Fuerzas Armadas; nombra a algunas personas desaparecidas por él; comenta no sólo el ascenso de Álvarez Martínez, sino también las condecoraciones que recibió de Ronald Reagan, de George Bush padre y del entonces presidente de Honduras, Roberto Suazo Córdova, y, por último, parafrasea el feroz anti-comunismo del general, supuestamente justificado por la Doctrina de la Seguridad Nacional.

Asimismo, el tercer epígrafe de la novela disipa cualquier duda, puesto que cita precisamente a Gustavo Álvarez Martínez. Se trata de un extracto del último testimonio que ofreció en una iglesia en Tegucigalpa el 24 de abril de 1989, un día antes de ser matado1. Convertido en un predicador religioso después de su destitución, el «hermano Tavo» (así lo apodan en Honduras) habla del cristianismo en términos claramente bélicos: identifica a un cristiano con un soldado y a la Iglesia con un éjercito. Esta consabida asociación de lo religioso con lo militar vuelve a lo largo de todo el discurso del cabo y no es nada inocente: pretende mostrar que el poder militar domina todos los sectores de la vida social y que se apoya en la religión para justificar la dura represión del presunto 'peligro rojo'. Además, hubiera sido con la ayuda del Señor con la que Álvarez logró erigirse en 'pacificador' del país al combatir las fuerzas de izquierda. Esta imagen benefactora de Álvarez Martínez, la intenta confirmar el elogio del cabo, pero contrasta fuertemente con la manera como lo presenta el autor implícito, ya que éste añade debajo del epígrafe: «Jefe de las FF.AA. de Honduras, período en que comenzaron a operar los Escuadrones de la muerte y desaparecen en el país 144 personas, supuestamente vinculados a la 'subversión' » (Oviedo, 1990: 22). Este retrato del general como represor no entra en la apología del cabo Antúnez sino para desacreditar las denuncias como «mentiras» (ibid.: 61) o «papadas» (ibid: 46) de los comunistas.

Voces contradictorias en los epígrafes

En los dos primeros epígrafes, respectivamente una cita de Juan Manuel de Rosas y otra de Jorge Ubico, encontramos una contradicción semejante. Si Rosas se hace pasar por un 'Ilustre Restaurador de las Leyes', cohonestando las futuras persecuciones sangrientas de los unitarios en nombre de Dios y la Patria2, el autor implícito lo llama un «dictador argentino» (Oviedo, 1990: 21). A la cita de Ubico3, que justificaría su falta de escrúpulos también en nombre de la Patria, el autor implícito añade que Ubico «dictó el destino de Guatemala desde 1931 hasta 1944» (Oviedo, 1990: 21, énfasis nuestro). El cuarto epígrafe, por último, constituye un «contrapunto irónico en la voz de Las Casas, en ese conocido episodio de un indígena que no quiere ir al cielo de los cristianos tras experimentar su crueldad» (Millares, 1997: 31)4. Contrastando con las voces agresivas de Rosas, Ubico y Álvarez, este fragmento nos ofrece la visión de un cacique que lleva hasta el extremo su resistencia. Su respuesta al religioso español es sumamente irónica, puesto que pone de manifiesto la inmensa discrepancia que media entre la doctrina católica y la crueldad de los conquistadores supuestamente cristianos.

Ahora bien, como base de la expresión irónica, Pere Ballart indica precisamente un conflicto que nos invita a invertir el sentido literal de los enunciados (cf. Ballart, 1994: 325). De acuerdo con él, distinguiremos tres ámbitos donde se sitúan los contrastes que desencadenan la ironía: primero, dentro del texto, segundo, entre el texto y su contexto de comunicación y, tercero, entre el texto y otros textos (cf. ibid: 326-355). Por lo que se refiere a la ironía dentro del texto, los conflictos en los epígrafes cumplen la función esencial de marcar la intención irónica del autor implícito, que busca criticar disimulada, pero vehementemente la represión del pueblo hondureño a principios de los años ochenta. Ocultando cuidadosamente su presencia en el texto, el autor implícito ha puesto la narración en boca del cabo Antúnez, «un oscuro, anodino y vulgar personaje» (Cárdenas Amador, 1990: 12), cuya «voz simple, ingenua y franca [...] inadvertidamente presenta al desnudo la ideología del poder» (Acevedo, 1993: 6). Por muy escasa que fuera la educación del militar y por muy incondicionalmente que apoyara a su general, en su discurso abundan las figuras retóricas que contribuyen a un efecto irónico.

Un cabo sorprendentemente 'elocuente'

Primero, Antúnez recurre con frecuencia al eufemismo con objeto de mitigar algunos aspectos perjudiciales para la imagen de su general. Por ejemplo, aunque el 31 de marzo de 1984 Gustavo Álvarez Martínez fue depuesto por el comandante de la Fuerza Aérea Hondureña, el cabo representa esta destitución como una dimisión voluntaria, del mismo modo que en otras ocasiones expresa que el general « estaba retirado» (Oviedo, 1990: 60) o que «dejó la butaca de la jefatura de las Fuerzas Armadas» (Oviedo, 1990: 67): él se fue para los Yunái, despuesito que terminó el mandato en las Fuerzas Armadas, fue como que en realidad hubiera sido el presidente del país, porque con cualquier problemita, a su casa iba a dar todo el mundo, pues resulta que mi general se la dió para los Yunái, a tomarse unas vacaciones (Oviedo, 1990: 28)

Este fragmento, al mismo tiempo, denuncia de manera velada que el general disponía del verdadero poder militar, político y económico, a pesar de que el civil Roberto Suazo Córdova desempeñaba el cargo de presidente.

Otra figura retórica que emplea el narrador es la lítote, a fin de afirmar con mayor fuerza lo que niega. Así, cuando el cabo dice de su general: «no es que él haya sido lo que se dice mujeriego mujeriego» (Oviedo, 1990: 78), entonces ya nadie duda de que el general sí acosaba a las mujeres.

Luego, el cabo también se empeña en desmentir la corrupción de la que fue acusado su general, pero sólo llega a probar su propia incapacidad para argumentar razonablemente. Así, refuta las inculpaciones de que el general «era un vendido a la compañía, la Estandard mentada» como «una sarta de mentiras así de grande», alegando simplemente: «me quemo las manos por mi general, sí señor, porque yo conozco rebién a su familia» (Oviedo, 1990: 38), como si esto demostrara algo. Después, añade que «ninguna necesidad tenía él de dejarse sobornar y recibir pisto de la Estandar [...] porque el pisto fue lo que siempre le sobró» (Oviedo, 1990: 40), sin darse cuenta de que lo último significa, quizá, que su general sí haya aceptado dinero de los gringos. Aun implica al lector en el asunto y, de pasada, termina por admitir la corrupción del general: si a usted la gente, cuando está en su puesto, le envía sus regalitos, ya sea por quedar bien o porque de a de veras son amigos suyos, pues tampoco usted va a decir no, no me den nada, y le voy a decir otra cosa, mi general siempre se mereció más que los regalos y las donaciones y las becas para sus hijos y todas esas cosas (Oviedo, 1990: 41)

Esta cita ilustra, a la vez, que el cabo no deja de dirigirle la palabra al lector implícito. Unas veces, se propone crear un ambiente de confianza o aumentar su credibilidad («y aquí entre nos, para serle franco», Oviedo, 1990: 35), otras veces quiere mantener, estructurar o comentar la comunicación («para no hacerle largo el cuento, no vaya ser que se me duerma», Oviedo, 1990: 35). Pero para volver a la corrupción, el cabo revela también que él, a su vez, recibió unos regalos de su general5. Visto así, ¿qué queda de su credibilidad en cuanto defensor del general?

Además de eufemismos, lítotes y argumentaciones distorsionadas (reductiones ad absurdum ), encontramos en el relato una verdadera exuberancia verbal. El cabo goza haciendo uso abundante de la repetición, la enumeración, el hipérbole y términos grandilocuentes. Por ejemplo, escúchenlo destacar la piedad y el patriotismo de su general: «él era bautizado, confesado, comulgado, muy católico, apostólico y romano, y, por supuesto, hondureño de pura cepa como no habrá otro» (Oviedo, 1990: 23). Inútil indicar que tanta palabrería vacía el mensaje. Sobre todo cuando Antúnez invoca la autoridad de su general, del Papa o de los presidentes norteamericanos, se enreda con sus conceptos solemnes, descubriendo así la discrepancia entre los poderes hegemónicos y las capas populares a las que pertenece en cuanto militar pobre. En efecto, por muy dócilmente que sirviera a su general, el cabo no entiende en absoluto los fundamentos de su ideología. De acuerdo con la Doctrina de la Seguridad Nacional, Gustavo Álvarez Martínez se basaba en conceptos demagógicos como Dios, la Patria y la protección de la soberanía nacional contra 'el enemigo' para impulsar la represión de toda persona que oliera a comunista, no sólo en Honduras, sino también en los países vecinos Nicaragua y El Salvador6. Si bien el cabo apoya vehementemente la persecución de los «ñángaras» (o sea, los izquierdistas), tergiversa totalmente el discurso político de su general, puesto que el término 'soberanía' no le inspira sino el recuerdo de sus amoríos con una muchacha llamada Soberanía: “los ñángaras siempre han querido hacer de Honduras otra Cuba y otra Nicaragua, decía mi general y no sólo él, hay montones de gente que opinan lo mismo, pero para eso estaba él, [...] gran defensor de la soberanía [...], ahora yo, para serle franco, no tengo muy claro eso de la soberanía, pero eso sí, es un nombre que me gusta mucho pronunciar porque yo tuve una novia que así se llamaba, Soberanía Martínez, [...] , una vez le di una rebanada pijuda en la cocina de su casa, doña Petrona casi nos encuentra, lástima que nunca pudimos hacer travesuras, Soberanía, Soberanía, que rico cheto tenías [...], pero ya en lo que se refiere a la soberanía nacional, mi general era el defensor (Oviedo, 1990: 56)

Como indica Pere Ballart, el paso repentino de un concepto abstracto y serio a unas escenas prosaicas y burlescas, constituye un anticlímax total: de golpe, el lector se ve bajado a ras de tierra (Ballart, 1994: 339). Hablando de la patria, procede del miso modo. Empieza por admitir que le da igual, puesto que ni entiende el concepto, si bien nunca lo admitiría frente a sus jefes7. Después, se interroga sobre el sentido de 'la patria'. ¿Será la madre del soldado, como le inculcan los oficiales? No, porque «como dice la canción, madre sólo hay una» (Oviedo, 1990: 71) y la patria tampoco es nada concreto. ¿Tal vez sea como Dios? Sí, está «en ninguna parte [...] y en todas también, como Dios, como esas chuladas de chetos [...] de veme y no me toqués» (Oviedo, 1990: 72). Esta combinación de campos semánticos totalmente disonantes entre sí, mina el discurso del poder. Con razón, Selena Millares destaca que en Como mi general no hay dos « un saludable humorismo contribuye a ese exorcismo de los grandes poderes, ya políticos [...] ya religiosos [...] » (Millares, 1997: 31). Efectivamente, ni el Papa se escapa de la burla. Después de convertirlo en cómplice de las persecuciones al no citarlo literalmente y de glorificarlo tanto que llega a ridiculizarlo, el cabo Antúnez confiesa que quisiera robarle la « mina de oro » (Oviedo, 1990: 31) que lleva encima. Sin embargo, al igual que el alazon, la típica figura fanfarrona de la comedia griega antigua, se desenmascara como un falso valiente8.

Escuchemos cómo el cabo cuenta la visita del Papa (aun suprimidas varias digresiones, el relato sigue siendo largo, pero en nuestra modesta opinión vale la pena): “mi general le preguntó al Papa, si era pecado matar comunistas [...], y sabe que fue lo bueno, el Papa le contestó que no, al contrario, le dijo el viejito del Papa, son el anticristo, eliminarlos es como darle jabón al diablo, claro, no se lo dijo con esas palabras, pero es igual, y el Papa tiene por qué saberlo, es el mero mero de Dios aquí en la tierra, nada menos que su representativo principal, si dicen que cuando a un cura lo hacen Papa, inmediatamente deja de ser mundano como uno [...] y se le forma una corona de luz alrededor de la cabeza, como a los santos, [...] aurora o aureola como que le dicen a la tal corona, aunque yo, le soy sincero, no se la vi, seguramente por el solazo de ese día [...] ahora, eso sí, las costuras de la sotana, sí brillaban, usted no se las vio, por casualidad [...] pues yo sí me acuerdo y sabe por qué le brillaban, porque las sotanas las costuran con hilos de oro [...] bueno, si el tal Papa se echa una mina de oro en el cuerpo [...] yo creo que muchas veces, más lo quieren matar por eso [...] póngase a pensar en la cantidad de oro que cargará el tal Papa, a cualquiera le entran ganas de meterle un cachimbazo y dejarlo sólo en calzoncillos, si es que los calzoncillos no son también de oro, porque sino en traje de Adán, jodido, lo malo es que darle volantín a un Papa es medio verguiado, es como perder todo chance de entrar al cielo [...], vale que yo esas cosas aunque las pienso no agarro valor de hacerlas, imagínese, lo que es vivir uno en la pobreza y de ignoranto”. (Oviedo, 1990: 29-32)

Resulta imposible tomar en serio este episodio, aunque revela algunos aspectos profundamente trágicos de la realidad.

Mentira, verdad ... verdad, mentira

Pasemos ahora a averiguar si la ironía también se manifiesta en el segundo ámbito demarcado por Pere Ballart, el espacio donde el texto entra en conflicto con su contexto comunicativo (Ballart, 1994 : 348-352). De hecho, al indicar que el cabo a menudo le dirige la palabra al lector ímplicito para comentar su acto de comunicación, ya hemos ilustrado este tipo de ironía. Aunque Ballart no designa esta clase de ironía (según él, mal llamada 'romántica') con el término de 'metaficción', se refiere básicamente al procedimiento metaficcional, que consiste en la reflexión del texto sobre sí mismo en cuanto proceso comunicativo o artificio literario. Dado que la novela de Jorge Luis Oviedo versa sobre un personaje histórico, cabe averiguar si aun reflexiona sobre la historia y la escritura. Así, llegamos por fin a la pregunta de saber si la novela también contiene metaficción historiográfica. A primera vista, uno supondría que no, simplemente porque no abarca las instancias narrativas que suelen reflexionar sobre la historiografía, es decir un narrador omnisciente o algún personaje que ejerza la escritura. En su estudio sobre el mito y la ironía en novelas históricas contemporáneas de América Latina, Christophe Singler hasta sugiere que la metaficción no puede realizarse sino por el estallido del marco narrativo (Singler, 1993: 30). En efecto, gran número de novelas metaficcionales implican al personaje del escritor-intelectual en la narración. Como mi general no hay dos, en cambio, pone en escena a una figura completamente opuesta: un cabo ignorante que apenas domina el lenguaje oral, y ni hablemos del lenguaje escrito. No obstante, la falta de cultura del cabo Antúnez no le impide «cuestionar la historia y la escritura dentro del marco de su narración» (Pulgarín, 1995: 191), fuese desde una perspectiva reaccionaria o de manera completamente incoherente. Sin darse cuenta, revela cómo la historiografía es inseparable de quienes están en el poder.

Para empezar, algunas divagaciones suyas ponen de manifiesto la animadversión que siente el general en contra de la prensa, guardiana de los derechos humanos: “los periodistas parecen moscas alrededor de la mierda, más tarda en hacerse un operativo de limpieza cuando aparecen ellos, y lo que es peor, inventando las papadas, cambiando las declaraciones que dan los oficiales, y eso, sólo sirve, como usted muy bien lo sabe, para el desprestigio del país en el extranjero” (Oviedo, 1990: 46)

Desmonta la objetividad de los periodistas, porque sólo darían a conocer el punto de vista de los que atentan contra la seguridad del Estado. De ahí que el general tuviera toda la razón en reprimirlos (noten el eufemismo al final de la cita): “a los periodistas parece que los pagaran los comunistas, jamás hablan en bien del ejército y la policía, solamente pestes y pestes, jamás comentan sobre el peligro que corremos, sobre todo, los soldados, cuando estamos de servicio, por eso mi general no los trataba muy amablemente que se diga” (Oviedo, 1990: 47)

Asimismo, el cabo deja caer que si le hacen elogios a su general o propagan su ideología, desde luego, sí se congracian con él: “una vez también lo [= su general] compararon, otro periodista de los que sí saben reconocer los valores nacionales y que tienen ideas democráticas, con Morazán y Lempira a la vez, dijo el tal periodista, hoy es vocero de la casa presidencial o algo así, [...] que mi general estaba hecho de la mitad de Lempira y la otra mitad de Morazán, que en su pecho se anidaba la valentía y el arrojo del gran cacique lenca y, en su pensamiento, el espíritu clarividente y estratégico del paladín de la unión centroamericana” (Oviedo, 1990: 57)

Este fragmento, al mismo tiempo, muestra cómo los partidarios de Gustavo Álvarez Martínez lo identifican con los héroes nacionales Lempira y Morazán, para integrarlos en su proyecto político. Recordemos que Lempira fue el cacique de la etnia lenca que, entre 1537 y 1538, dirigió una gran rebelión en contra de los conquistadores. Después de haber combatido durante seis meses contra las tropas españoles capitaneadas por Alonso de Cáceres en la provincia de Cerquín, falleció en su defensa de la soberanía territorial. Sobre la muerte del héroe indígena existen dos versiones: la del historiador español Antonio de Herrera que data de inicios del siglo XVII9, por un lado, y la más reciente del historiador hondureño Martínez Castillo, por el otro. El cabo Antúnez rechaza rotundamente la segunda versión, sin duda porque restaría valor al heroísmo del cacique invencible: “los comunistas [...] son tan cabrones para inventar mentiras que ahora andan diciendo que el tal coronel Lempira, imagínese usted, como si ellos hubieran vivido en aquel tiempo, no murió a traición como de veras ocurrió y está comprobado de sobra, sino que al indio cacique este lo mató en una lucha verga a verga un tal Rodrigo Ruiz” (Oviedo, 1990: 61)

Como es de esperar, cualquier afirmación que no le agrade es calificada como una mentira de los comunistas. Además, por una parte pone en entredicho la capacidad de conocer el pasado no experimentado, pero por otra parte acepta incondicionalmente la versión de Antonio de Herrera, aunque fue español y que relató la muerte de Lempira casi un siglo después de que ocurrió. Según Antonio de Herrera, el Capitán español hubiera recurrido a la traición para derrotar a Lempira, al mandar que un soldado matase a Lempira con un arcabuzazo mientras otro lo distraía con supuestas negociaciones de paz (cf. VV.AA., 1989: 107-111 y 127-136). Basándose en esta crónica, los intelectuales hondureños de finales del siglo XIX y del inicio del siglo XX se esforzaron por convertir al cacique indígena en un primer héroe patriótico, defensor de la libertad nacional (Ans, 1997: 59). Sin embargo, en 1987, un historiador hondureño descubrió en los archivos de Sevilla una probanza de méritos, que atestigua que el soldado Rodrigo Ruiz «en lucha cuerpo a cuerpo dio muerte al indomable jefe autóctono» (VV.AA., 1989 : 129), no con un tiro disparado a traición (cf. Ans, 1997: 59). Como se indica en la Enciclopedia Histórica de Honduras, ambas versiones podrían complementarse: quizá, fuese Rodrigo Ruiz quien mató a Lempira a traición, pero decidió contarlo con más bravura a fin de que la Corona reconociera sus servicios como conquistador. Evidentemente, para la exaltación del héroe indígena supuestamente invencible, resulta más conveniente la primera versión.

Luego, es significativo que el cabo Antúnez retrate a Lempira únicamente como gran combatiente, comparándolo de manera absurda con El Santo (« El Enmascarado de Plata »), un legendario campeón de lucha libre mexicano, al mismo tiempo que actor de pacotilla. En cambio, Antúnez silencia completamente que Lempira rechazó cualquier arreglo con el agresor extranjero y que concluyó la paz con las tribus vecinas para hacerle frente al enemigo común. Aunque cada año se celebra al héroe indígena con manifestaciones oficiales y con actos cívicos escolares, el gobierno de Roberto Suazo Córdova, o mejor dicho, el de Gustavo Álvarez Martínez, no adoptó en absoluto la posición independentista y unitaria que propugnó Lempira. Al contrario, no sólo se sometieron por completo a los dictámenes de Estados Unidos para administrar la política, la economía y el ejército del estado hondureño, sino que también provocaron discordias con los países vecinos al combatir el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) en El Salvador y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua.

En lo que concierne a la comparación con Morazán, observamos el mismo procedimiento. Al cabo no le parece importar que Morazán haya luchado por una república centroamericana libre y unida; sólo le interesan sus proezas militares y su estatua, símbolo típico de la gloria inmortal. Sin embargo, la estatua tampoco resulta libre de polémica: “ya ve como son los comunistas, dicen que Morazán el de la peatonal es otro y no él, como les gusta inventar mentiras a los cabrones, que es un tal mariscal Ney que fue ayudante de Bonaparte, puras mentiras para confundir a la gente ignorante” (Oviedo, 1990: 52)

Lo que el cabo desacredita como unas mentiras de los comunistas «cabrones», lo mencionó Gabriel García Márquez en su discurso de aceptación del Premio Nobel para demostrar que en América Latina y el Caribe, la realidad excede a la imaginación: «El momumento al general Francisco Morazán, erigido en la plaza mayor de Tegucigalpa, es en realidad una estatua del mariscal Ney comprada en un depósito de esculturas usadas» (García Márquez, 1999: 47). Después, Como mi general no hay dos sigue con una metáfora sumamente reveladora, que denuncia indirectamente los métodos radicales del general para aniquilar a cualquier criatura que se atreva a manchar la imagen de una figura consagrada: “en cambio, mi general, por el respeto que guarda a la memoria de Morazán, [...] quería volarse los árboles del parque y las palomas de la catedral, pues los condenados pájaros se cagan sin más en la estatua, pero no tuvo éxito con esa idea, porque los de ecología y los periodistas y todo mundo se puso en contra, y la verdad es que de todos modos los pájaros no saben de esas cosas” (Oviedo, 1990: 52-53)

Antes de concluir, nos queda por mencionar el tercer grupo de ironía que distingue Pere Ballart, a saber la que se origina en el contraste entre el texto y otros textos. Dado que este tipo de ironía se realiza mediante la intertextualidad y la parodia y que estudiar estas estrategias nos llevaría demasiado lejos, nos limitamos a señalar que cabría investigar el diálogo de Como mi general no hay dos con la tradición literaria de la novela del dictador, incluyendo La gloria del muerto (1987) del mismo Jorge Luis Oviedo. Por otra parte, también nos parece interesante confrontar el texto con el género testimonial, para ver hasta qué punto lo parodia. Es bien sabido que las parodias surgen cuando un género se agota y eso es lo que está pasando con el género testimonial en la época posrevolucionaria, después de su auge en Centroamérica a inicios de los ochenta.

De todo lo expuesto, podemos concluir que Como mi general no hay dos constituye un caso muy interesante, no sólo de ficción, sino además de meta ficción historiográfica. Parece hablar en favor de Gustavo Álvarez Martínez, pero mediante una sabrosa ironía, la narración disimuladamente pone de manifiesto cómo éste hundió al pueblo hondureño (y a sus pueblos hermanos) en la violencia y la miseria, apoyado tanto por los entonces presidentes de EEUU como por parte de la Iglesia católica y justificándolo todo con la Doctrina de la Seguridad Nacional. Luego, resulta muy original que la metaficción se realice mediante la puesta en escena de un simple cabo. Sus múltiples acusaciones en contra de los periodistas o de los comunistas «mentirosos» revelan cuánto la ideología influye en la percepción de la verdad. Las referencias a Lempira y a Morazán, en particular, pretenden mostrar cómo la historiografía nacional se apropia de los héroes nacionales, para que sirvan, legítimamente o no, sus propósitos políticos.

©Ann Van Camp

Notas

1. Véase "El último testimonio de Álvarez Martínez", en: El Heraldo, 26 de enero de 1989, p. 52, citado en Funes H., 1995 : 345-346.

2. El epígrafe constituye un fragmento de la proclama que dirigió Rosas al pueblo argentino el 13 de abril de 1835 al recibir por segunda vez el mando de Gobernador de Buenos Aires, un cargo que aceptó con la condición de que le fuera conferida la Suma del Poder público. Para la proclama entera, véase Irazusta, 1943: 18-19.

3. Desgraciadamente, no hemos podido identificar la fuente.

4. Fuente del epígrafe: Casas, 1999: 91.

5. De ahí su comentario: "yo cómo no voy a ser agradecido con mi general, si casi hasta un papá era para mi" (Oviedo, 1990: 41, énfasis nuestro). Noten que incluso una palabra tan anodina como "casi" puede bastar para suscitar un efecto irónico.

6. Para más información al respecto, véase: Salomón, 1987; Oseguera de Ochoa, 1987; VV.AA., 1990 e Isaula, 1988.

7. cf. «sinceramente, le voy a decir, yo a la patria me la paso por las bolas, me vale verga, principiando porque no tengo una idea muy clarificada, me pasa lo mismo que con la soberanía, por más vueltas y vueltas que le he dado a mi mentalidad, [...] nada, solamente un enredo, una tremenda pelotera se me arma allá adentro» (Oviedo, 1990: 70).

8. Tradicionalmente, el alazon, el necio real, se opone al eiron, el necio fingido, que, escondiendo su juego, sale con la suya. En Como mi general no hay dos, en cambio, el autor implícito juzga suficiente no poner en escena sino al alazon y "dejar que él mismo se desacredite" (Ballart, 1994: 336).

9. Véase la Historia General de los hechos de los castellanos en las islas y tierra firme del mar océano (1626) de Antonio de Herrera…


Obras citadas

  • Acevedo, Ramón Luis, 1993: « La novela centroamericana en la década del ochenta: consolidación e internacionalización », en: Acevedo, Ramón Luis / Alverio, Carmen S. (comp.), Exégesis: La narrativa centroamericana contemporánea (número monográfico), 7:19 (1993): 2-9, Humacao, Puerto Rico.
  • Ans, André-Marcel d', 1997: Le Honduras: difficile émergence d' une nation, d' un État. Paris: Éditions Karthala.
  • Ballart, Pere, 1994: Eironeia. La figuración irónica en el discurso literario moderno. Barcelona: Quaderns Crema.
  • Cárdenas Amador, Galel, 1990, "Prólogo: Realidad y Ficción en Como mi general no hay dos", en: Oviedo, Jorge Luis, 1990: Como mi general no hay dos. Tegucigalpa: Editores Unidos, 7-17.
  • Casas, Bartolomé de las, 1999: Brevísima relación de la destruición de las Indias, ed. por Consuelo Varela. Madrid: Editorial Castalia.
  • Funes H., Matías, 1995: Los deliberantes : el poder militar en Honduras. Tegucigalpa: Editorial Guaymuras.
  • García Márquez, Gabriel, 1999: "La soledad de América Latina", en: Anthropos, 187 (noviembre-diciembre 1999).
  • Irazusta, Julio, 1943: Vida política de Juan Manuel de Rosas: a través de su correspondencia, Tomo II: 1835-1840. Buenos Aires: Editorial Albatros.
  • Isaula, Roger, 1988: Honduras : crisis e incertidumbre nacional (hacia un análisis de Coyuntura 1986-87). Tegucigalpa: Editores Unidos.
  • Millares, Selena, 1997: La maldición de Scheherazade. Actualidad de las letras centroamericanas (1980-1995). Roma: Bulzoni.
  • Oseguera de Ochoa, Margarita, 1987: Honduras hoy: sociedad y crisis política. Tegucigalpa: CEDOH.
  • Oviedo, Jorge Luis, 1990: Como mi general no hay dos. Tegucigalpa: Editores Unidos.
  • Salomón, Leticia, 1987: Política y militares en Honduras. Tegucigalpa: Centro de Documentacion de Honduras (CEDOH) / Managua : Coordinadora Regional de Investigaciones Economicas y Sociales (CRIES).
  • VV.AA., 1989: Enciclopedia Histórica de Honduras, tomo 2 : «Período colonial», 2a ed. Tegucigalpa: Graficentro Editores.
  • VV.AA., 1990, 2a ed. (1a ed.: 1986): Honduras : Realidad Nacional y Crisis Regional. Tegucigalpa: CEDOH.

viernes, 19 de marzo de 2010

PADRE, poema


Jorge Luis Oviedo

A mi padre, Augusto César Oviedo

yo nunca sufrí por frío

yo nunca sufrí por hambre

porque vos eras mi dios

en mi pequeño y seguro paraíso

por eso nunca me fui

al temprano exilio

como Adán y Eva

a buscar el pan

que nunca ha faltado en casa

(otros hijos de sus padres

jamás podrán decir lo mismo)

bajo tu sombra

fresca

como el aroma

que el viento arrastra de los pinos

era fresco el verano

con tus abrazos

tibios y tiernos

era cálido el invierno

quién si no tú me enseñó

lo que es el paraíso

bastaba con alargar la mano

para encontrar los frutos

y ninguno era prohibido

mangos magníficos

enormes

y de un amarillo encendido

la concha parecía de oro

y la pulpa jugosa

los delataba el olor

la casa jamás olía a rincón

a la humedad de las aguas podridas

sino a frutas

a frutas de todos los días

a frutas de tu paraíso escondido

cosechadas de los árboles

que tu mismo habías plantado

y les habías dado un nombre incluso

para distinguirlos

para que supieran que les tenías afecto

para que se distinguieran

de los otros árboles

de los que crecieron solos

sin padre y sin cariño

como niños huérfanos

a la buena de Dios

y que tratabas como a hijos

y los árboles

como si entendieran de amor

para devolver el cariño

los cuidados

la tierra aporcada

el estiércol

que vos mismo cargabas

y a veces yo

(entonces era tan chico

pero te seguía más que tu sombra

por aquellos caminos)

te ayudaba a estorbar

para que comieran los árboles

y les brillaran las hojas

y olieran más intenso sus flores

y al final

al cabo de los años

mientras yo seguía

pequeño

ellos habían crecido

y daban más frutos

todos los años

contentos contigo

y tú nos decías:

“son agradecidos

los árboles

y los animales

son agradecidos

el mundo es agradecido”

yo recuerdo un árbol

de aguacate

vos mismo lo injertaste

y luego que salió el retoño

me lo enseñaste

y no había día

que no lo mimaras

como si fuera un niño

como me mimabas a mí

como mimabas a Cito

a Bel

a Luz

a Ceci

a Francisco

cargabas el agua

( el agua es la vida decías)

cuando de sed y tristeza

se le apagaban las hojas

y se ponía marchito

en los días más secos del verano

y cuando se hizo grande

dio unos frutos enormes

que la gente decía:

“pucha, don Tito

son tan grandes como los que

Chimayo inventa en sus cuentos”

y era cierto

y les brillaba el verde en la piel

tan fuerte

tan profundo

tan de sí mismo

como el de una esmeralda

hecha fruto

yo me los comía vacíos

yo conocí el paraíso

en aquel huerto

que llamábamos El Solar

después me preguntaba ¿por qué

un nombre sin nombre

un nombre tan vago

para un lugar tan hermoso?

yo crecí con los arboles

yo despacio

ellos ligero

hay una foto mía con ellos

mi cabeza era aún más chica

que las enormes naranjas

y tú siempre pendiente

y nos alcanzabas las más jugosas de todas

y con una navaja le quitabas la cáscara

y la cortabas de forma

que uno exprimiera el jugo con ganas

cómo no recordar los días

cómo no recordar las noches

cuando llegabas cansado

de reparar las cercas

de curar las vacas

de buscar los caminos del agua

para que los animales

tuvieran siempre donde guarecerse

en los días más secos

y nunca te ibas

por ahí

como los otros

sino que te quedabas

leyendo

siempre leyendo

a la luz de una lámpara

devorando página tras página

tú me enseñaste a creer

sin muchas palabras

sin grandes discursos

tu ejemplo

bastó y sobraba

por eso hoy

hasta Dios

a veces

me sobra y me basta

porque me enseñaste

cómo se planta un árbol

cómo se levanta una casa

cómo se sostiene una familia

cómo se quieren los hijos

y se lucha para que sobresalgan

y cómo

sin grandes hazañas

un poco hoy

y otro poco mañana

se transforma el mundo

sin recurrir a las armas

qué habría sido de mí

débil como era

inocente como era

ciego de todo saber

sordo de toda luz

si no te hubiese tenido

padre

por la mañana

para desanudar el alba

y por la noche

para anudarla

qué hubiera sido de mí

niño como era

temprana carne liviana

frente al río de las aguas bravas

ante la imprevisible arena

si no hubiese tenido en ti

el brazo fuerte

que no fallaba

y la confianza

la fuerza interior

la seguridad

que tú me dabas

qué habría sido de mí

si una mañana no te encontrara

padre

quién me habría dicho entonces

cuál era la estrella

que yo buscaba

que Dios te bendiga

padre

que te renueve fuerzas

que te dé el vigor aquél

que te sobraba

cuando yo era niño

y conmigo jugabas

que Dios te prolongue

padre

hasta que tú lo quieras

la vida

que te la prolongue buena

que te la prolongue alegre

que te la convierta en fiesta

porque te lo mereces

te mereces también

la gloria

aquí en la tierra

para que disfrutes

la sangre nueva

de toda la descendencia

en que te proyectas

dónde está

la sombra más amplia

de dónde bajan las mejores aguas

las más puras

las más claras

dónde el frío no cala

ni en las más duras madrugadas

dónde el verano se aquieta

y el calor se apaga

y renuevan las fuentes

los caminos del agua

dónde es que no llega la peste mala

y corren libres los niños

con plena confianza

y suben los cerros

bajan las verduras

de la tupida montaña

dónde es que uno está

como en las riberas de un río

de cristalinas aguas

y soplan los vientos

los íntimos vientos del alma

dónde es que más cantan los pájaros

y ríen los niños

y danzan las aguas

y trinan los aires

y silban los árboles

y dan sus frutos con más ganas

solamente a tu lado

padre

abuelo del alma

octubre - diciembre, 1998