MEL: ¿HÉROE POPULAR O UN LOCO DE ATAR?
O DE CUANDO EL RIO SUENA…
Jorge Luis Oviedo
No cabe duda que “Mel” Zelaya, electo para el período 2006-2010, se ha salido, por mucho y por voluntad propia, del modelo presidencial hondureño.
Prácticamente desde el inicio de su gestión, por tomar en cuenta las recomendaciones de una comisión creada para analizar el tema de la importación de los derivados del petróleo, desafió, el orden económico imperante en Honduras al convocar, contra el viento y la marea de los grupos de poder real, a una licitación, que se quedó a mitad del camino, por el contubernio (nada extraño en el país) de sectores políticos, empresariales y judiciales, para que el Estado, a través de la empresa ganadora de la licitación (de USA por cierto), importase los combustibles.
Desde esa primera aventura, al final de la cual, Mel Zelaya, salió victorioso, porque usó la oferta de la empresa ganadora en la licitación, como referente para establecer una nueva fórmula para el precio de los combustibles, los grupos de mayor poder económico del país, a través de los medios de comunicación que tienen a su disposición, dieron inicio a una campaña de desprestigio.
Lo que se denomina el cuarto poder en algunos países del mundo, en Honduras es una extensión más del poder real; ya que, hasta hace muy poco no existía debate a través de estos medios, sino el impulso recurrente de campañas orientadas a uniformar u homologar la opinión pública.
Se trata, los profesionales de la publicidad y la mercadotecnia, lo saben muy bien, de generar necesidades y de inducir opiniones, para que el consumidor, por una parte, y el ciudadano, por otra, den por bueno el orden establecido y, finalmente, consideren inapropiado cualquier otro orden o sistema, porque les trastoca la rutina.
A continuación y como una especie de paréntesis para reforzar lo que afirmo atrás, incluyo una cita, algo extensa, del lingüista y pensador norteamericano, una de las mentes más lúcidas del mundo, Noan Chomsky, profesor emérito de MIT (por cierto allí estudio don Jaime Rosenthal Oliva) y autor de numerosos libros y propiciador de una tendencia en el abordaje de la lengua que se conoce como Gramática Generativa Transformacional. La cita corresponde a una entrevista que, en Le Monde Diplomatique, le hiciera a Chomsky, el periodista francés, Daniel Mermet.
D.M. Cada vez que se le pregunta a un periodista estrella o a un presentador de un gran noticiero televisivo si sufre de presiones, si le ha pasado que lo censuren, él contesta que es completamente libre, que expresa sus propias convicciones. ¿Cómo funciona el control del pensamiento en una sociedad democrática? En lo que respecta a las dictaduras lo sabemos.
N. Chomsky “Cuando se les pregunta a los periodistas, responden inmediatamente: "Nadie me ha presionado, yo escribo lo que quiero." Es cierto. Solamente, que si tomaran posiciones contrarias a la norma dominante, ya no escribirían sus editoriales. La regla no es absoluta, desde luego; a mí mismo me sucede que me publiquen en la prensa norteamericana, Estados Unidos no es un país totalitario tampoco. Pero cualquiera que no satisfaga ciertas exigencias mínimas no tiene oportunidad alguna de alcanzar el nivel de comentador con casa propia.Es por otra parte una de las grandes diferencias entre el sistema de propaganda de un Estado totalitario y la manera de proceder en las sociedades democráticas. Exagerando un poco, en los países totalitarios, el Estado decide la línea que se debe seguir y luego todos deben ajustarse a esta. Las sociedades democráticas operan de otro modo. La "línea" jamás es enunciada como tal, se sobreentiende. Se procede, de alguna manera, al "lavado de cerebros en libertad". E incluso los debates "apasionados" en los grandes medios se sitúan en el marco de los parámetros implícitos consentidos, los cuales tienen en sus márgenes numerosos puntos de vista contrarios. El sistema de control de las sociedades democráticas es muy eficaz; instila la línea directriz como el aire que respira. Uno ni se percata, y se imagina a veces estar frente a un debate particularmente vigoroso. En el fondo, es mucho más rendidor que los sistemas totalitarios.Tomemos por ejemplo el caso de Alemania a comienzos de los años 30. Tenemos tendencia a olvidarlo, pero era entonces el país más avanzado de Europa, estaba a la cabeza en materia de arte, de ciencias, de técnicas, de literatura, de filosofía. Después, en muy poco tiempo hubo un retroceso completo, y Alemania se volvió el Estado más mortífero, el más bárbaro de la historia humana.Todo aquello se realizó destilando temor: de los bolcheviques, de los judíos, de los norteamericanos, de los gitanos, en síntesis, de todos aquellos que, según los nazis, amenazaban el corazón de la civilización europea, es decir los "herederos directos de la civilización griega". En todo caso era lo que escribía el filósofo Martin Heidegger en 1935. Ahora bien, la mayoría de medios de comunicación alemanes que bombardearon a la población con mensajes de este género usaron las técnicas de marketing puestas a punto… por los publicistas norteamericanos.No olvidemos cómo se impone siempre una ideología. Para dominar, la violencia no basta, se necesita una justificación de otra naturaleza. Así, cuando una persona ejerce su poder sobre otra -trátese de un dictador, un colono, un burócrata, un marido o un patrón-, requiere de una ideología que la justifique, siempre la misma: esta dominación se hace "por el bien" del dominado. En otras palabras, el poder se presenta siempre como altruista, desinteresado, generoso.En los años 30, las reglas de la propaganda nazi consistían, por ejemplo, en escoger palabras simples, repetirlas sin descanso, y asociarlas a emociones, sentimientos, temores. Cuando Hitler invadió los Sudetes (en 1938), fue invocando los objetivos más nobles y caritativos, la necesidad de una "intervención humanitaria" para impedir la "limpieza étnica" sufrida por los germanófonos y para permitir que todos pudieran vivir bajo el "ala protectora" de Alemania, con el apoyo de la potencia de más avanzada del mundo en el campo de las artes y de la cultura.En materia de propaganda, si de cierta manera nada ha cambiado desde Atenas, ha habido por lo menos cantidad de perfeccionamientos. Los instrumentos se han afinado mucho, en particular y paradojalmente en los países más libres del mundo: el Reino Unido y Estados Unidos. Es allí, y no en otro lado, donde la industria moderna de relaciones públicas, es decir la fábrica de la opinión, o la propaganda, nació en los años 1920.Efectivamente, esos dos países habían progresado en materia de derechos democráticos (voto de las mujeres, libertad de expresión, etcétera) a tal punto que la aspiración a la libertad ya no podía ser contenida solo por la violencia del Estado. Viraron, pues, hacia las tecnologías de la "manufactura del consentimiento". La industria de las relaciones públicas produce, en sentido literal, consentimiento, aceptación, sumisión. Controla las ideas, los pensamientos, los espíritus. En relación al totalitarismo es un gran progreso: es mucho más agradable sufrir una publicidad que encontrarse en un cuarto de torturas.”
Esta fabricación de opiniones que se hace desde los medios, en un país como el nuestro tiene una respuesta distinta en la población, porque se trata de una realidad social diferente.
Sin embargo, no por arte de magia, sino por efecto de otras circunstancias, que los diseñadores de campañas publicitarias y sobre todo de propaganda contraria al gobierno de turno, han pasado por alto, Mel Zelaya, ha logrado, como salmón que busca el sitio de procreación, ir saltando más alto que la corriente y sorteando todos los obstáculos, imponiendo su agenda de “improvisaciones”, que no es otra que aquella que pone nerviosos, molestos y sorprendidos a los que forman el poder real del país, y a aquellos otros que los justifican con sus razones pensadas en la “absoluta libertad” de sus mentes acomodadas a ese orden establecido.
A menos de 8 meses del fin de su período gubernamental “Mel” Zelaya goza de enorme simpatía en sectores marginales, lo que algunos denominan “pueblo pueblo”, como no había ocurrido a ningún otro presidente, desde que retornamos a los procesos electorales, en 1980.
Parece ser que la última opción que les queda a los grupos de poder real en Honduras, agotada la vía de la Fiscalía y del Poder Judicial, es, a través del Congreso, declarar loco, incompetente, demente, desquiciado, entre otros apelativos relativos a la pérdida del juicio, a Mel Zelaya, para hacerlo a un lado.
Sin embargo, parece que muy tarde se dieron cuenta de lo que estaba pasando en el país, sobre todo, en pueblos y aldeas que no conforman el promedio de los principales centros urbanos.
La creación de entidades de facto, como frentes cívicos y otro tipo de organizaciones defensoras de la Constitución y el celo, diríase maternal, que han puesto en defenderla y en declarar desquiciado al Presidente y acusarlo de populista, demente, mentiroso, continuista, mesiánico evidencia la preocupación que tienen estos sectores del poder y aquellos que lograron una cómodo inserción en él como políticos, funcionarios en distintos gobiernos o como voceros “autorizados” para generar opinión y vender crisis o miedo, cuantas veces ha sido necesario.
Se trata del mismo grupo que en 1975 logró detener las reformas que se impulsaron con López Arellano, desde diciembre de 1972, al hacer que renunciara como consecuencia del soborno que la United Brands pagó, para que no se cobrara un dólar por caja de banano exportado, sino cincuenta centavos, como quedó establecido.
Pero el fondo del asunto no era sanear el gobierno, pues unos años después, a través de los nuevos jerarcas militares, un pequeño número de empresarios, recibiría fondos externos a través de la CONADI, que luego pagaría el resto de los hondureños, como ha ocurrido en otras ocasiones. Como sucede actualmente con la Energía eléctrica, pues la clase media paga la factura de la generación térmica.
En Honduras hay un tipo socialización de la riqueza que todavía no tiene un nombre bien definido; pero que consiste en que una gran cantidad de ciudadanos socorren o subsidian a unos pocos “inversionistas”.
Creo que no existe ningún otro país en el qué, aprovechando el Congreso Nacional, donde la mayoría de diputados no entienden lo que aprueban, se haya hecho un atraco tan descarado e hipócrita, como el de obligar al Estado a comprar energía eléctrica generada con combustibles fósiles, sin ninguna necesidad. Pues lo único que tenía que hacer es Estado era cobrar peaje por el uso de las líneas de transmisión.
Las necesidades eléctricas de los parques industriales las podían y las pueden resolver los propios empresarios; pero el fondo del asunto era subsidiarlos, haciendo que otros, en vaca, paguen la factura. Esa es la verdad.
El atraco que se hace con la energía eléctrica es legal, como legal era el régimen colonial en Centroamérica hasta el 14 de septiembre de 1821.
Sin embargo un grupo de aquellos criollos se dieron cuenta y, antes que se produjera un innecesario baño de sangre, declararon la independencia.
No parece tener el poder real hondureño las suficientes mentes lúcidas y se están enfrascando en un legalismo (que ellos jamás han creído y que, como dicen en los pueblos, se lo pasan por las verijas) que se asemeja, su fragilidad, al de un cayuco en medio de una tempestad caribeña.
“Mel”, loco de atar, como don Quijote, por enfrentarse, desde una moto, a una fuerza más poderosa que los molinos de viento; tan loco y romántico como Morazán, por haber desafiado el poder real de aquella época con sus atrevidas y revolucionarias reformas; “Mel”, de ascendencia criolla como Valle y Froilán Turcios, aunque parece que, finalmente, como todo el que se mete a redentor, terminará crucificado, ha abierto una fisura en el muro de la inercia, en el muro del orden establecido de la sociedad hondureña que, desde hace décadas, no se estremecía.
Es bueno recordar que en la madrugada del 15 de septiembre de 1821, un grupo de ciudadanos españoles de ultramar, en Guatemala, proclamaron la IDEPENDENCIA DE CENTROAMERICA. En España tal acto no tuvo reconocimiento, pues se lo consideraba ilegal, como ilegal se habían considerado las demás declaraciones de independencia y sus respectivas acciones armadas que habían tenido lugar en México o en América del Sur, años antes que la de Centroamérica.
Era claro que para los ciudadanos centroamericanos aquella ilegalidad era necesaria, porque la independencia se considera justa y legítima. España finalmente, ante la imposibilidad de someter tantas provincias, terminó por reconocer, aunque pasados los años, la legitimidad de aquellos acontecimientos.
La historia de la humanidad abunda en ejemplos similares. La Europa de los tiempos modernos muestra decenas de casos.
La historia de las leyes en la humanidad nos muestra que éstas las han impuesto las clases o grupos poderosos sin consultar, en lo más mínimo, a sus esclavos o sirvientes, ni a los demás ciudadanos, libres (sólo de palabra) pero esclavos del abuso y la costumbre, la mayoría de veces, para gobernar a su antojo.
En Asia, en Europa, en el Medio Oriente o en América no hubo rey que no dejara de afirmar que descendía directamente de los dioses o que de él le venía su poder.
Las sequías, las plagas o las epidemias se encargaban, en aquellos tiempos, de demostrar lo contrario; y de acabar, en la mayoría de casos, con imperios poderosos, como el egipcio o el maya.
Desafortunadamente muchos de los que se vuelven poderosos en el mundo (por sus riquezas y sus nexos con jerarcas políticos, militares y religiosos) creen que la utilidad de la historia está en recordar fechas y no en aprender de los errores de los antepasados.
Entre más comprendemos lo que ocurrió en los pasados siglos, mejor preparados estamos para entender el presente y construir un futuro más digno, más justo, más legítimo; por eso, precisamente ya no se aplican muchos de aquellos códigos de la antigüedad.
Hay quienes están empujando (y son los menos, los que siempre han sacado mayor provecho de las riquezas del país) a los hondureños a una confrontación inevitable; creen que con seguir elevando sus murallas, tupiendo sus alambradas y blindando sus automóviles todo irá por buen camino.
Que los animales marquen su territorio con orina o con sus excrementos y lo defiendan de sus intrusos con la vida es normal; pero que los seres humanos pretendamos mantener a toda costa nuestros privilegios, mientras alrededor son más los marginados y los indigentes, es una aberración.
Por eso, mientras las naciones más desarrolladas del mundo hacen fuera del espacio terrestre estaciones espaciales y colaboran en muchas otras actividades de interés para la especie humana y para toda la naturaleza, en Honduras, los más apasionados defensores del Statu Quo, se esmeran, como los antagonistas maléficos de los relatos fantásticos, en negarle participación a los desheredados; no porque vayan a compartir parte de sus bienes acumulados ( justa o injustamente), sino, porque, ni siquiera se los quiere consultar.
Concluyo con estas citas de don José Cecilio del Valle, a quien muchos de los hombres influyentes del país, solamente lo conocen por el grabado que se reproduce de él en el billete de cien lempiras: “La base indestructible de un gobierno sólido es el mayor bien posible del mayor número posible. Si no han durado los Gobiernos de Europa, si se han sucedido unos a otros levantándose los segundos sobre las ruinas de los primeros es porque se ha olvidado aquel principio, es porque las legislaciones tienen el sello de la clase que las ha dictado, es porque en todas se advierte que no han sido formadas por el pueblo o sus representantes, es porque tienden a la elevación y riqueza del mínimo y a la depresión y miseria del máximo.
No son justas ni posibles que lo sean las leyes que obligan al máximo de la población y dejan en libertad al mínimo; las que exoneran de cargos a unos individuos y las hacen gravitar sobre los demás. Las que declaran pecheros a los infelices y exentos a los demás poderosos; las que llaman al goce de gracias y empleo a las clases favoritas y excluyentes de ellos a los que no lo son…
Tampoco pueden ser justa las leyes que no atienden al bien de todos o del mayor número posible; las que conceden privilegios exclusivos, las que sostienen o hacen nacer el monopolio, las que levantan a unos sobre los cadáveres de los demás. …jamás será creíble que los pueblos quieran deprimirse a sí mismos para elevar de un modo injusto al menor número.
lunes, 22 de junio de 2009
jueves, 14 de mayo de 2009
CRONICA DEL ESTORNUDO, Jorge Luis Oviedo
CRONICA DEL ESTORNUDO
Del muy, pero muy ilustre señor
don Bernal Noches,
el más atrasado de todos y cuantos
conquistadores y colonizadores a las Indias Occidentales han llegado.
Refiérese esta crónica mía a los efectos demoledores del estornudo, y cómo usáronlo sin saberlo nuestros adelantados como efectiva arma biológica en la conquista del nuevo mundo, que, por cierto, ya algo viejo era.
Desatádose ha por estas indias occidentales, en la parte que llamábase en época de los adelantados, Nueva España, ahora México, que como sabido es conócese mucho estos mexicanos por sus corridos y rancheras, que unas canciones son con letra que viene del romance, que trajéronlo los Cortés y demás que conquistáronlos en un zas hace unos quinientos años.
Y aquí es donde viene la verdadera, en este caso más verdadera que aquella otra de mi tocayo Bernal Díaz, que llamóla a su crónica, extensa como el Quijote, Verdadera Historia de lo sucesos de la conquista de la Nueva España, que publicose en 1580, cuando era yo aún polvo de cometa o de meteorito o acaso ceniza de algún volcán apagado.
Y no es que verdadera no fuese la historia contada por mi tocayo, pues más mucho éralo que la de aquella otra historia de López de Gómara, que escribió de la Nueva España sin estar en ellas y por cuentos de unos que parece que más eran de la retaguardia que de la vanguardia y que inventaban más que referían las sus penalidades; puso allí el López de Gómara historias mitológicas de Europa, como lo de los antípodas, o se los que patas arriba caminan, y de la amazonas, sin tales haber en ninguna parte de América y otras nada verdaderas historias; por eso mi tocayo contestóle con la su crónica, para poner en orden las cosas más.
Pero lo que no contó con detalle mucho, sino de pasada, Bernal y los demás de aquella época, es como lo estornudos más beneficiosos resultaban que los arcabuces, las espadas, la corazas, los penachos, las lanzas y la fuerza de los sus caballos y los sus lebreles cazadores de animales o gentes.
Y esto compréndese más ahora, porque sin vuelos haber, excepto los de las aves, los apreciados de las palomas mensajeras para enviar recados a pequeñas distancias, pero no al otro lado del atlántico, que por eso don Cristóbal Colón, regresóse para dar la noticia de su descubrimiento y con muestras de indios e indias y, especialmente de oro, para la Reina (doña Isabel, la Católica) entusiasmar.
Pues que como dice el refrán: Suerte te dé Dios, el saber nada te importe, los adelantados descubrieron luego que más efectivos que sus espadas, los estornudos eran; pues los tales indios, aunque fuertes fueran, bien comidos de peces estuvieran, como los del Caribe, cuando la gripe de los españoles dábales, caían como los europeos con la peste negra o el cólera y otras muchas pestes que en la Edad Media tuvimos y que mortandades causaron.
Que no sábase, eso sí, de quien fue el primer estornudo que comenzolo todo, si de Rodrigo de Triana, resfriado por tanto mirar la lejanía para ver si divisaba tierra, o del propio Cristóbal Colón, preocupado como estaba por tierra no divisar después den tantas semanas de andar y andar por el ancho mar.
Sábase, sí, que en menos de tres décadas ni un indio solo del Caribe quedaba en pie como efecto de los estornudos, pues no es sólo que miles murieran, sino que absolutamente todos, hasta quedar extintos, como muchas especies de animales también, pero en este caso humanos eran, y de centenares de etnias distintas; que del su rastro sólo nombres de lugares, plantas y animales quedado han.
Dígolo ahora con retraso mucho, pero como la más verdadera de todas las verdades dichas de estos territorios y de cómo nuestros adelantados, los conquistadores, tan héroes no fueron, sino muy estornudadores y con ello muy propagadores de pestes nuevas que muertes causaban por millares, hasta dejar las islas de gentes despobladas, digo, para hacérsela fácil a los Robinson Crusoe; aunque esto por un tiempo, porque pobladas luego fueron por los esclavos africanos que trajeron por montones para poblar tanto espacio vacío que quedado había y, como sabido es, ingleses, sobre todo, pero también franceses y holandeses aprovecharon el despoblado de aquellas islas y aallí hacer los sus campamentos y sus planificaciones para robarle a nuestra embarcaciones el oro y plata que quitado el habíamos a los indios de tierra firme nosotros, nuestros antepasados conquistadores y colonizadores, digo.
Hay, en estos días, con tanta gente hablantisca en el mundo de radio y la televisión y todas las tecnologías informáticas y los tabloides sensacionalistas y tantas muchas cosas, una tal gripe porcina, que algunos dicen que de todas las gripes, es la más cochina, yo no créolo, por lo que dicho he, pues gripes como aquellas, que junto con las ratas y otras cosas los adelantados trajeron, para matar tanta gente de la noche a la mañana no vuelto se ha a registrar en los libros de historia de la humanidad toda.
Y repítolo: Suerte te dé Dios… pues fue lo que tenido han los adelantados frente a los indios de estas tierras, que si no, la pólvora de sus arcabuces ni sus espadas ni sus perros ni sus caballos ni todo lo demás hubiese bastado, siendo tan pocos, como éranlo, para conquistar tan ricos y poblados mundos como el azteca en México o el reinado quechua en el Perú, en tan elevadas cumbres como las que Atahualpa habitaba con su hermano.
Como bien dícelo un poeta que los andaluces caballos exalta, no han sido los guerreros solamente los que hicieron la conquista de las selvas y los andes … y hoy dígolo yo , sin quererlo y sin saberlo, los adelantados, adelantándose han las armas químicas y biológicas de estas épocas modernas; y sin ántrax y otras pestes encapsuladas por gobiernos que la guerra estúdianla y preparanla, para mandando mantenerse, los españoles conquitamos en aquellos tiempo idos, del mil y quinientos, con tos y estornudos, más mundo que los romanos con su espada o los gringos con sus armas satelitales y sus misiles de alcance largo.
Y aunque heroica no fue esta conquista, efectiva sí; y muy más que la gripe porcina, que explicado como he, no puede ser entonces, como dícelo una copla, la gripe más cochina; sino que una gripe más, como la de cualquier vecina.
Por hoy no digo más, hablaréles luego de otros asuntos menos contagiantes en lo biológico, aunque mucho en lo político y de cómo entretiénense estos hondureños hablando mucho y haciendo poco.
don Bernal Noches,
el más atrasado de todos y cuantos
conquistadores y colonizadores a las Indias Occidentales han llegado.
Refiérese esta crónica mía a los efectos demoledores del estornudo, y cómo usáronlo sin saberlo nuestros adelantados como efectiva arma biológica en la conquista del nuevo mundo, que, por cierto, ya algo viejo era.
Desatádose ha por estas indias occidentales, en la parte que llamábase en época de los adelantados, Nueva España, ahora México, que como sabido es conócese mucho estos mexicanos por sus corridos y rancheras, que unas canciones son con letra que viene del romance, que trajéronlo los Cortés y demás que conquistáronlos en un zas hace unos quinientos años.
Y aquí es donde viene la verdadera, en este caso más verdadera que aquella otra de mi tocayo Bernal Díaz, que llamóla a su crónica, extensa como el Quijote, Verdadera Historia de lo sucesos de la conquista de la Nueva España, que publicose en 1580, cuando era yo aún polvo de cometa o de meteorito o acaso ceniza de algún volcán apagado.
Y no es que verdadera no fuese la historia contada por mi tocayo, pues más mucho éralo que la de aquella otra historia de López de Gómara, que escribió de la Nueva España sin estar en ellas y por cuentos de unos que parece que más eran de la retaguardia que de la vanguardia y que inventaban más que referían las sus penalidades; puso allí el López de Gómara historias mitológicas de Europa, como lo de los antípodas, o se los que patas arriba caminan, y de la amazonas, sin tales haber en ninguna parte de América y otras nada verdaderas historias; por eso mi tocayo contestóle con la su crónica, para poner en orden las cosas más.
Pero lo que no contó con detalle mucho, sino de pasada, Bernal y los demás de aquella época, es como lo estornudos más beneficiosos resultaban que los arcabuces, las espadas, la corazas, los penachos, las lanzas y la fuerza de los sus caballos y los sus lebreles cazadores de animales o gentes.
Y esto compréndese más ahora, porque sin vuelos haber, excepto los de las aves, los apreciados de las palomas mensajeras para enviar recados a pequeñas distancias, pero no al otro lado del atlántico, que por eso don Cristóbal Colón, regresóse para dar la noticia de su descubrimiento y con muestras de indios e indias y, especialmente de oro, para la Reina (doña Isabel, la Católica) entusiasmar.
Pues que como dice el refrán: Suerte te dé Dios, el saber nada te importe, los adelantados descubrieron luego que más efectivos que sus espadas, los estornudos eran; pues los tales indios, aunque fuertes fueran, bien comidos de peces estuvieran, como los del Caribe, cuando la gripe de los españoles dábales, caían como los europeos con la peste negra o el cólera y otras muchas pestes que en la Edad Media tuvimos y que mortandades causaron.
Que no sábase, eso sí, de quien fue el primer estornudo que comenzolo todo, si de Rodrigo de Triana, resfriado por tanto mirar la lejanía para ver si divisaba tierra, o del propio Cristóbal Colón, preocupado como estaba por tierra no divisar después den tantas semanas de andar y andar por el ancho mar.
Sábase, sí, que en menos de tres décadas ni un indio solo del Caribe quedaba en pie como efecto de los estornudos, pues no es sólo que miles murieran, sino que absolutamente todos, hasta quedar extintos, como muchas especies de animales también, pero en este caso humanos eran, y de centenares de etnias distintas; que del su rastro sólo nombres de lugares, plantas y animales quedado han.
Dígolo ahora con retraso mucho, pero como la más verdadera de todas las verdades dichas de estos territorios y de cómo nuestros adelantados, los conquistadores, tan héroes no fueron, sino muy estornudadores y con ello muy propagadores de pestes nuevas que muertes causaban por millares, hasta dejar las islas de gentes despobladas, digo, para hacérsela fácil a los Robinson Crusoe; aunque esto por un tiempo, porque pobladas luego fueron por los esclavos africanos que trajeron por montones para poblar tanto espacio vacío que quedado había y, como sabido es, ingleses, sobre todo, pero también franceses y holandeses aprovecharon el despoblado de aquellas islas y aallí hacer los sus campamentos y sus planificaciones para robarle a nuestra embarcaciones el oro y plata que quitado el habíamos a los indios de tierra firme nosotros, nuestros antepasados conquistadores y colonizadores, digo.
Hay, en estos días, con tanta gente hablantisca en el mundo de radio y la televisión y todas las tecnologías informáticas y los tabloides sensacionalistas y tantas muchas cosas, una tal gripe porcina, que algunos dicen que de todas las gripes, es la más cochina, yo no créolo, por lo que dicho he, pues gripes como aquellas, que junto con las ratas y otras cosas los adelantados trajeron, para matar tanta gente de la noche a la mañana no vuelto se ha a registrar en los libros de historia de la humanidad toda.
Y repítolo: Suerte te dé Dios… pues fue lo que tenido han los adelantados frente a los indios de estas tierras, que si no, la pólvora de sus arcabuces ni sus espadas ni sus perros ni sus caballos ni todo lo demás hubiese bastado, siendo tan pocos, como éranlo, para conquistar tan ricos y poblados mundos como el azteca en México o el reinado quechua en el Perú, en tan elevadas cumbres como las que Atahualpa habitaba con su hermano.
Como bien dícelo un poeta que los andaluces caballos exalta, no han sido los guerreros solamente los que hicieron la conquista de las selvas y los andes … y hoy dígolo yo , sin quererlo y sin saberlo, los adelantados, adelantándose han las armas químicas y biológicas de estas épocas modernas; y sin ántrax y otras pestes encapsuladas por gobiernos que la guerra estúdianla y preparanla, para mandando mantenerse, los españoles conquitamos en aquellos tiempo idos, del mil y quinientos, con tos y estornudos, más mundo que los romanos con su espada o los gringos con sus armas satelitales y sus misiles de alcance largo.
Y aunque heroica no fue esta conquista, efectiva sí; y muy más que la gripe porcina, que explicado como he, no puede ser entonces, como dícelo una copla, la gripe más cochina; sino que una gripe más, como la de cualquier vecina.
Por hoy no digo más, hablaréles luego de otros asuntos menos contagiantes en lo biológico, aunque mucho en lo político y de cómo entretiénense estos hondureños hablando mucho y haciendo poco.
miércoles, 22 de abril de 2009
¿UN DÍA DESPUES O QUINIENTOS AÑOS ATRAS?
Jorge Luis Oviedo
Para entender los debates que se producen en Honduras hay que tener conciencia de la sociedad en que vivimos, aunque algunos hagamos uso, por necesidad o mero placer de las más avanzadas tecnologías, la mentalidad que prevalece en nuestra sociedad es marcadamente mágica, esto es, mayoritariamente se deja llevar, como el ciego, por su lazarillo, con enorme docilidad, aceptando o dando por válidas aquellas explicaciones que sirvieron a sus bisabuelos hace cien, doscientos o quinientos o más años.
Con decir está escrito en la Biblia o lo dijo fulano, un fulano que se ha erigido como conductor de masas desde la religión o la política o desde ambas actividades (que ciertamente tienden a ser muy similares) las personas de pensamiento sencillo, es decir, aquellos que tienen dificultad para interpretar hechos o, todavía más grave, cierto tipo de discursos o discusiones teóricas; encuentran como más práctico no complicarse la vida (la mente, en el pensar y el actuar) y por ello adoptan el dogmatismo y no la racionalidad para asumir la conducción de sus vida.
Con este tipo de mentalidades no se puede debatir, es imposible, porque todo lo que es contrario a su verdad reveleda por las divinidades a mortales especiales, como los santos o los jefes religiosos, confunde, causa duda o espanto, ruptura con la tradición; por tanto es inaceptable.
Ante la falta de racionalidad, de explicaciones lógicas y del conocimiento comprobable de la realidad, suceden hechos como los que se producían en la Europa Medieval o en la América Colonial. Entonces no era extraño enjuiciar perros, gatos, ratas, cerdos, burros y otros animales domésticos que provocaban daños físicos o materiales a la personas. Por otra parte, a los suicidas se los castigaba, como se haría con un criminal vivo de la peor calaña. Para mera ilustración de los lectores veamos este pasaje que brinda Rafael Heliodoro Valle, en uno de sus muchísimos libros: “El suicida no era sepultado en campo-santo. Tal Sucedió en 1649 cuando en la cárcel de Conté un portugués, que había matado a un alguacil, fingiéndose enfermo se bajó a las secretas, y se suicidó mientras oían misa los otros reos: como era día de Santo Tomás castigaron el cadáver montándolo en una mula, y, a voz de pregonero y ruido de trompeta que proclamaban su delito, lo pasearon así por la calle del Reloj y frente a las casas arzobispales, sosteniéndolo un indio que iba a las ancas; y luego lo llevaron a la horca pública donde fue ejecutado con las ceremonias que se empleaban al ahorcar a los vivos (menos la presencia del crucifijo), y allí lo dejaron muchas horas, habiéndolo bajado los ministros de justicia que lo arrojaron a la albarrada después de que lo apedrearon los muchachos de la vecindad, mientras hacía aire fuerte y el polvo se arremolinaba en la ciudad, y haciéndole cruces lo creían Satanás.” (Rafael Heliodoro Valle, El Espejo Historial).
No está de más recordar que en aquellos agitados días en que Morazán vio fracasar su intento por mantener unida Centro América, junto con quienes lo acompañaban en tal empeño, el clero opositor hizo creer a la masa más ignorante, especialmente de Guatemala, que la propagación del cólera que estaba provocando estragos en la población era consecuencia del envenenamiento de los ríos que habían realizado Morazán y sus seguidores.
En el pensamiento, pues, de muchas personas no hay antes ni después, sino tiempo muerto, ideas que se aceptan porque ya otros, sin saber por qué ni cómo, las dieron por válidas y con eso basta.
En Honduras no se debate, se grita, se gesticula, se prodiga una verborrea de tal calibre que, es muy posible, que la saliva que se gasta en las radios y las televisoras, bien podría servir para dar riego a unos cien mil hectáreas de hortalizas durante la época seca.
El debate sólo es posible en pequeños círculos académicos donde esta dinámica se aprecia y se practica con tolerancia, respeto y pasión; sin que la pasión caiga en ese extremismo de algunos o algunas que están de acuerdo con el pluralismo, siempre que no sea contrario a lo que ellos o ellas piensan o proclaman; muy similar, por cierto, al pluralismo de un ex general hondureño que aceptaba la pluralidad de tendencias ideológicas siempre que fueran anticomunistas.
Así, la Constitución de Honduras, es decir su declaración de principios, sólo tiene sentido cuando no violenta las creencias de algunos sectores; pues aunque se diga que el Estado hondureño es laico y que existe la libertad de culto, la libertad de expresión, desde el Congreso Nacional se hace lo contrario de lo establecido en la Constitución de la República, es decir, en la declaración de principios, puesto que se aplasta la libertad de conciencia, de la cual deriva, como es bien sabido, la libertad de culto, la libertad de expresión y todas las demás libertades que un ser humano puede ejercer.
Para entender los debates que se producen en Honduras hay que tener conciencia de la sociedad en que vivimos, aunque algunos hagamos uso, por necesidad o mero placer de las más avanzadas tecnologías, la mentalidad que prevalece en nuestra sociedad es marcadamente mágica, esto es, mayoritariamente se deja llevar, como el ciego, por su lazarillo, con enorme docilidad, aceptando o dando por válidas aquellas explicaciones que sirvieron a sus bisabuelos hace cien, doscientos o quinientos o más años.
Con decir está escrito en la Biblia o lo dijo fulano, un fulano que se ha erigido como conductor de masas desde la religión o la política o desde ambas actividades (que ciertamente tienden a ser muy similares) las personas de pensamiento sencillo, es decir, aquellos que tienen dificultad para interpretar hechos o, todavía más grave, cierto tipo de discursos o discusiones teóricas; encuentran como más práctico no complicarse la vida (la mente, en el pensar y el actuar) y por ello adoptan el dogmatismo y no la racionalidad para asumir la conducción de sus vida.
Con este tipo de mentalidades no se puede debatir, es imposible, porque todo lo que es contrario a su verdad reveleda por las divinidades a mortales especiales, como los santos o los jefes religiosos, confunde, causa duda o espanto, ruptura con la tradición; por tanto es inaceptable.
Ante la falta de racionalidad, de explicaciones lógicas y del conocimiento comprobable de la realidad, suceden hechos como los que se producían en la Europa Medieval o en la América Colonial. Entonces no era extraño enjuiciar perros, gatos, ratas, cerdos, burros y otros animales domésticos que provocaban daños físicos o materiales a la personas. Por otra parte, a los suicidas se los castigaba, como se haría con un criminal vivo de la peor calaña. Para mera ilustración de los lectores veamos este pasaje que brinda Rafael Heliodoro Valle, en uno de sus muchísimos libros: “El suicida no era sepultado en campo-santo. Tal Sucedió en 1649 cuando en la cárcel de Conté un portugués, que había matado a un alguacil, fingiéndose enfermo se bajó a las secretas, y se suicidó mientras oían misa los otros reos: como era día de Santo Tomás castigaron el cadáver montándolo en una mula, y, a voz de pregonero y ruido de trompeta que proclamaban su delito, lo pasearon así por la calle del Reloj y frente a las casas arzobispales, sosteniéndolo un indio que iba a las ancas; y luego lo llevaron a la horca pública donde fue ejecutado con las ceremonias que se empleaban al ahorcar a los vivos (menos la presencia del crucifijo), y allí lo dejaron muchas horas, habiéndolo bajado los ministros de justicia que lo arrojaron a la albarrada después de que lo apedrearon los muchachos de la vecindad, mientras hacía aire fuerte y el polvo se arremolinaba en la ciudad, y haciéndole cruces lo creían Satanás.” (Rafael Heliodoro Valle, El Espejo Historial).
No está de más recordar que en aquellos agitados días en que Morazán vio fracasar su intento por mantener unida Centro América, junto con quienes lo acompañaban en tal empeño, el clero opositor hizo creer a la masa más ignorante, especialmente de Guatemala, que la propagación del cólera que estaba provocando estragos en la población era consecuencia del envenenamiento de los ríos que habían realizado Morazán y sus seguidores.
En el pensamiento, pues, de muchas personas no hay antes ni después, sino tiempo muerto, ideas que se aceptan porque ya otros, sin saber por qué ni cómo, las dieron por válidas y con eso basta.
En Honduras no se debate, se grita, se gesticula, se prodiga una verborrea de tal calibre que, es muy posible, que la saliva que se gasta en las radios y las televisoras, bien podría servir para dar riego a unos cien mil hectáreas de hortalizas durante la época seca.
El debate sólo es posible en pequeños círculos académicos donde esta dinámica se aprecia y se practica con tolerancia, respeto y pasión; sin que la pasión caiga en ese extremismo de algunos o algunas que están de acuerdo con el pluralismo, siempre que no sea contrario a lo que ellos o ellas piensan o proclaman; muy similar, por cierto, al pluralismo de un ex general hondureño que aceptaba la pluralidad de tendencias ideológicas siempre que fueran anticomunistas.
Así, la Constitución de Honduras, es decir su declaración de principios, sólo tiene sentido cuando no violenta las creencias de algunos sectores; pues aunque se diga que el Estado hondureño es laico y que existe la libertad de culto, la libertad de expresión, desde el Congreso Nacional se hace lo contrario de lo establecido en la Constitución de la República, es decir, en la declaración de principios, puesto que se aplasta la libertad de conciencia, de la cual deriva, como es bien sabido, la libertad de culto, la libertad de expresión y todas las demás libertades que un ser humano puede ejercer.
miércoles, 25 de marzo de 2009
RAFAEL HELIODORO VALLE
MORAZAN REFORMADOR
Inspiradas por Morazán, o directamente promovidas por él fueron posibles en Centro América, desde 1829 hasta 1842, las siguientes reformas:
1829. La asamblea de Honduras decreta la abolición del diezmo. Desamortización de los bienes de las comunidades religiosas. Se establecen la primera imprenta en Honduras.
1830. Roatán es devuelto a Centro América por Inglaterra, gracias a las gestiones de Barrundia y este logra que se adopte el Código de Livingston, que había traducido. Se funda la Academia de Ciencias, reuniendo en ella la Universidad de San Carlos, el Protomedicato y el Colegio de Abogados. Se frustra (sic.) el intentó de reconquista española emprendido desde Cuba, con la complicidad de traidores centroamericanos.
1832. Se funda en Guatemala la Escuela Normal de Maestros y las cátedras de Cirugía y Matemáticas.
1834. La asamblea de Honduras decreta la libertad de imprenta.
1835. El Congreso Federal decreta la libertad de conciencia.
1837. La Asamblea de Guatemala expide la ley de divorcio y decreta la libertad de testar. Se amortiza en Honduras la moneda provisional.
Sobre estas reformas ha dicho, con gran acierto, el historiador mexicano Luis Chávez Orozco, lo siguiente: “cuando en México, el sudamericano Vicente Rocafuerte vivía oculto por haberse atrevido a publicar un folleto en que tímidamente sostenía la tesis de la tolerancia religiosa, en Centro Américo se decretaba en mayo de 1832”,
“Cuando uno de los capítulos mas importantes de la Memoria del Secretario de Justicia y Negocios Eclesiásticos de México lo constituía el tema de la recaudación de diezmos, en Centro América se decretaba la abolición de este atributo;
“Cundo en Centro América se decretaba la desamortización de los bienes de comunidades religiosas en 28 de julio de 1829, en México estaba a punto de escalar el poder la administración que mayores concesiones hizo el clero”;
“Cuando en México se confesaba el Gobierno incapaz de reformar la educación superior y se entregaba en manos de particulares la elemental, en Centro América se dictaban los decretos de 9 de junio de 1830 y de 1º de marzo de 1832. Ahora bien, ambas disposiciones, pero sobre todo la segunda, significan, dentro del movimiento cultural de la América Latina, la primera formula legislativa para estructurar la educación popular en un sentido francamente democrático. El espíritu de esta ley, comparable con la que reformó la educación nacional francesa, inspirada por Condorcet y aprobada en abril de 1792 por la Asamblea Legislativa, fue para México el apoyo ideológico gracias al cual los Gómez Farías y los Mora y los Goroztiza y los Rodríguez Puebla, se entregaron a la empresa de redactar la ley de octubre de 1834, creadora de la fecunda Dirección General de Instrucción Publica”.
“No acierta uno a saber quien subió mas alto. Mientras Morazán y los hombres que se movían a su alrededor desquiciaban la estructura feudal centroamericana, haciendo de la educación un instrumento para forjar una sociedad democrática mas justa y mas humana. Bolívar, en el Sur, se preparaba a morir garantizando para el futuro de la América nuestra el advenimiento de un régimen de libertad. Ni mas arriba ni mas abajo –Morazán esta al par de Bolívar y nosotros los hermanamos en un sentimiento de veneración-.
Morazán no fue militar de escuela, pero si gran guerrero. Escritor Político, en sus mensajes y proclamas campean énfasis y elegancia. Generoso con sus enemigos, no fue cruel, como la mayoría de los caudillos hispanoamericanos. Su “talento y sus modales insinuantes” eran magnificados por su valor en la guerra y en la paz”. Los hombres mas importantes de Centro América fueron sus mas fieles secuaces: Dionisio de Herrera, Trinidad Cabañas José María Gutiérrez, Gerardo Barrios, Diego Vigil, José María Saravia, Isidro Menéndez, Miguel Álvarez Castro, Máximo Orellana; y sus continuadores ideológicos han sido también los mejores hombres de Centro América: Máximo Jerez, Miguel García Granados, Justo Rufino Barrios, Francisco Menéndez, Marco Aurelio Soto, Ramón Rosa, Céleo Arias, Policarpo Bonilla.
Si se ahonda en el estudio de las ideas de Servando Teresa y Mier y de Joaquín Fernández de Lizardi, en las de los intelectuales de la insurgencia argentina, las del peruano Toribio Rodríguez de Mendoza –el reformador del Convictorio Carolino- las de Francisco Miranda y las del ecuatoriano Vicente Rocafuerte, puede ser que el historiador del ideario político de América encuentre allí los primeros esquemas de una lucha que aun no llega al epilogo, pero es evidente que Morazán fue el corifeo en quien la acción y el pensamiento renovadores se vincularon con profunda historiedad.
Inspiradas por Morazán, o directamente promovidas por él fueron posibles en Centro América, desde 1829 hasta 1842, las siguientes reformas:
1829. La asamblea de Honduras decreta la abolición del diezmo. Desamortización de los bienes de las comunidades religiosas. Se establecen la primera imprenta en Honduras.
1830. Roatán es devuelto a Centro América por Inglaterra, gracias a las gestiones de Barrundia y este logra que se adopte el Código de Livingston, que había traducido. Se funda la Academia de Ciencias, reuniendo en ella la Universidad de San Carlos, el Protomedicato y el Colegio de Abogados. Se frustra (sic.) el intentó de reconquista española emprendido desde Cuba, con la complicidad de traidores centroamericanos.
1832. Se funda en Guatemala la Escuela Normal de Maestros y las cátedras de Cirugía y Matemáticas.
1834. La asamblea de Honduras decreta la libertad de imprenta.
1835. El Congreso Federal decreta la libertad de conciencia.
1837. La Asamblea de Guatemala expide la ley de divorcio y decreta la libertad de testar. Se amortiza en Honduras la moneda provisional.
Sobre estas reformas ha dicho, con gran acierto, el historiador mexicano Luis Chávez Orozco, lo siguiente: “cuando en México, el sudamericano Vicente Rocafuerte vivía oculto por haberse atrevido a publicar un folleto en que tímidamente sostenía la tesis de la tolerancia religiosa, en Centro Américo se decretaba en mayo de 1832”,
“Cuando uno de los capítulos mas importantes de la Memoria del Secretario de Justicia y Negocios Eclesiásticos de México lo constituía el tema de la recaudación de diezmos, en Centro América se decretaba la abolición de este atributo;
“Cundo en Centro América se decretaba la desamortización de los bienes de comunidades religiosas en 28 de julio de 1829, en México estaba a punto de escalar el poder la administración que mayores concesiones hizo el clero”;
“Cuando en México se confesaba el Gobierno incapaz de reformar la educación superior y se entregaba en manos de particulares la elemental, en Centro América se dictaban los decretos de 9 de junio de 1830 y de 1º de marzo de 1832. Ahora bien, ambas disposiciones, pero sobre todo la segunda, significan, dentro del movimiento cultural de la América Latina, la primera formula legislativa para estructurar la educación popular en un sentido francamente democrático. El espíritu de esta ley, comparable con la que reformó la educación nacional francesa, inspirada por Condorcet y aprobada en abril de 1792 por la Asamblea Legislativa, fue para México el apoyo ideológico gracias al cual los Gómez Farías y los Mora y los Goroztiza y los Rodríguez Puebla, se entregaron a la empresa de redactar la ley de octubre de 1834, creadora de la fecunda Dirección General de Instrucción Publica”.
“No acierta uno a saber quien subió mas alto. Mientras Morazán y los hombres que se movían a su alrededor desquiciaban la estructura feudal centroamericana, haciendo de la educación un instrumento para forjar una sociedad democrática mas justa y mas humana. Bolívar, en el Sur, se preparaba a morir garantizando para el futuro de la América nuestra el advenimiento de un régimen de libertad. Ni mas arriba ni mas abajo –Morazán esta al par de Bolívar y nosotros los hermanamos en un sentimiento de veneración-.
Morazán no fue militar de escuela, pero si gran guerrero. Escritor Político, en sus mensajes y proclamas campean énfasis y elegancia. Generoso con sus enemigos, no fue cruel, como la mayoría de los caudillos hispanoamericanos. Su “talento y sus modales insinuantes” eran magnificados por su valor en la guerra y en la paz”. Los hombres mas importantes de Centro América fueron sus mas fieles secuaces: Dionisio de Herrera, Trinidad Cabañas José María Gutiérrez, Gerardo Barrios, Diego Vigil, José María Saravia, Isidro Menéndez, Miguel Álvarez Castro, Máximo Orellana; y sus continuadores ideológicos han sido también los mejores hombres de Centro América: Máximo Jerez, Miguel García Granados, Justo Rufino Barrios, Francisco Menéndez, Marco Aurelio Soto, Ramón Rosa, Céleo Arias, Policarpo Bonilla.
Si se ahonda en el estudio de las ideas de Servando Teresa y Mier y de Joaquín Fernández de Lizardi, en las de los intelectuales de la insurgencia argentina, las del peruano Toribio Rodríguez de Mendoza –el reformador del Convictorio Carolino- las de Francisco Miranda y las del ecuatoriano Vicente Rocafuerte, puede ser que el historiador del ideario político de América encuentre allí los primeros esquemas de una lucha que aun no llega al epilogo, pero es evidente que Morazán fue el corifeo en quien la acción y el pensamiento renovadores se vincularon con profunda historiedad.
jueves, 19 de marzo de 2009
PADRE, poema de Jorge Luis Oviedo
A mi padre, Augusto César Oviedo
yo nunca sufrí por frío
yo nunca sufrí por hambre
porque vos eras mi dios
en mi pequeño y seguro paraíso
por eso nunca me fui
al temprano exilio
como Adán y Eva
a buscar el pan
que nunca ha faltado en casa
(otros hijos de sus padres
jamás podrán decir lo mismo)
bajo tu sombra
fresca
como el aroma
que el viento arrastra de los pinos
era fresco el verano
con tus abrazos
tibios y tiernos
era cálido el invierno
quién si no tú me enseñó
lo que es el paraíso
bastaba con alargar la mano
para encontrar los frutos
y ninguno era prohibido
mangos magníficos
enormes
y de un amarillo encendido
la concha parecía de oro
y la pulpa jugosa
los delataba el olor
la casa jamás olía a rincón
a la humedad de las aguas podridas
sino a frutas
a frutas de todos los días
a frutas de tu paraíso escondido
cosechadas de los árboles
que tu mismo habías plantado
y les habías dado un nombre incluso
para distinguirlos
para que supieran que les tenías afecto
para que se distinguieran
de los otros árboles
de los que crecieron solos
sin padre y sin cariño
como niños huérfanos
a la buena de Dios
y que tratabas como a hijos
y los árboles
como si entendieran de amor
para devolver el cariño
los cuidados
la tierra aporcada
el estiércol
que vos mismo cargabas
y a veces yo
(entonces era tan chico
pero te seguía más que tu sombra
por aquellos caminos)
te ayudaba a estorbar
para que comieran los árboles
y les brillaran las hojas
y olieran más intenso sus flores
y al final
al cabo de los años
mientras yo seguía
pequeño
ellos habían crecido
y daban más frutos
todos los años
contentos contigo
y tú nos decías:
“son agradecidos
los árboles
y los animales
son agradecidos
el mundo es agradecido”
yo recuerdo un árbol
de aguacate
vos mismo lo injertaste
y luego que salió el retoño
me lo enseñaste
y no había día
que no lo mimaras
como si fuera un niño
como me mimabas a mí
como mimabas a Cito
a Bel
a Luz
a Ceci
a Francisco
cargabas el agua
( el agua es la vida decías)
cuando de sed y tristeza
se le apagaban las hojas
y se ponía marchito
en los días más secos del verano
y cuando se hizo grande
dio unos frutos enormes
que la gente decía:
“pucha, don Tito
son tan grandes como los que
Chimayo inventa en sus cuentos”
y era cierto
y les brillaba el verde en la piel
tan fuerte
tan profundo
tan de sí mismo
como el de una esmeralda
hecha fruto
yo me los comía vacíos
yo conocí el paraíso
en aquel huerto
que llamábamos El Solar
después me preguntaba ¿por qué
un nombre sin nombre
un nombre tan vago
para un lugar tan hermoso?
yo crecí con los arboles
yo despacio
ellos ligero
hay una foto mía con ellos
mi cabeza era aún más chica
que las enormes naranjas
y tú siempre pendiente
y nos alcanzabas las más jugosas de todas
y con una navaja le quitabas la cáscara
y la cortabas de forma
que uno exprimiera el jugo con ganas
cómo no recordar los días
cómo no recordar las noches
cuando llegabas cansado
de reparar las cercas
de curar las vacas
de buscar los caminos del agua
para que los animales
tuvieran siempre donde guarecerse
en los días más secos
y nunca te ibas
por ahí
como los otros
sino que te quedabas
leyendo
siempre leyendo
a la luz de una lámpara
devorando página tras página
tú me enseñaste a creer
sin muchas palabras
sin grandes discursos
tu ejemplo
bastó y sobraba
por eso hoy
hasta Dios
a veces
me sobra y me basta
porque me enseñaste
cómo se planta un árbol
cómo se levanta una casa
cómo se sostiene una familia
cómo se quieren los hijos
y se lucha para que sobresalgan
y cómo
sin grandes hazañas
un poco hoy
y otro poco mañana
se transforma el mundo
sin recurrir a las armas
qué habría sido de mí
débil como era
inocente como era
ciego de todo saber
sordo de toda luz
si no te hubiese tenido
padre
por la mañana
para desanudar el alba
y por la noche
para anudarla
qué hubiera sido de mí
niño como era
temprana carne liviana
frente al río de las aguas bravas
ante la imprevisible arena
si no hubiese tenido en ti
el brazo fuerte
que no fallaba
y la confianza
la fuerza interior
la seguridad
que tú me dabas
qué habría sido de mí
si una mañana no te encontrara
padre
quién me habría dicho entonces
cuál era la estrella
que yo buscaba
que Dios te bendiga
padre
que te renueve fuerzas
que te dé el vigor aquél
que te sobraba
cuando yo era niño
y conmigo jugabas
que Dios te prolongue
padre
hasta que tú lo quieras
la vida
que te la prolongue buena
que te la prolongue alegre
que te la convierta en fiesta
porque te lo mereces
te mereces también
la gloria
aquí en la tierra
para que disfrutes
la sangre nueva
de toda la descendencia
en que te proyectas
dónde está
la sombra más amplia
de dónde bajan las mejores aguas
las más puras
las más claras
dónde el frío no cala
ni en las más duras madrugadas
dónde el verano se aquieta
y el calor se apaga
y renuevan las fuentes
los caminos del agua
dónde es que no llega la peste mala
y corren libres los niños
con plena confianza
y suben los cerros
bajan las verduras
de la tupida montaña
dónde es que uno está
como en las riberas de un río
de cristalinas aguas
y soplan los vientos
los íntimos vientos del alma
dónde es que más cantan los pájaros
y ríen los niños
y danzan las aguas
y trinan los aires
y silban los árboles
y dan sus frutos con más ganas
solamente a tu lado
padre
abuelo del alma
octubre - diciembre, 1998
yo nunca sufrí por frío
yo nunca sufrí por hambre
porque vos eras mi dios
en mi pequeño y seguro paraíso
por eso nunca me fui
al temprano exilio
como Adán y Eva
a buscar el pan
que nunca ha faltado en casa
(otros hijos de sus padres
jamás podrán decir lo mismo)
bajo tu sombra
fresca
como el aroma
que el viento arrastra de los pinos
era fresco el verano
con tus abrazos
tibios y tiernos
era cálido el invierno
quién si no tú me enseñó
lo que es el paraíso
bastaba con alargar la mano
para encontrar los frutos
y ninguno era prohibido
mangos magníficos
enormes
y de un amarillo encendido
la concha parecía de oro
y la pulpa jugosa
los delataba el olor
la casa jamás olía a rincón
a la humedad de las aguas podridas
sino a frutas
a frutas de todos los días
a frutas de tu paraíso escondido
cosechadas de los árboles
que tu mismo habías plantado
y les habías dado un nombre incluso
para distinguirlos
para que supieran que les tenías afecto
para que se distinguieran
de los otros árboles
de los que crecieron solos
sin padre y sin cariño
como niños huérfanos
a la buena de Dios
y que tratabas como a hijos
y los árboles
como si entendieran de amor
para devolver el cariño
los cuidados
la tierra aporcada
el estiércol
que vos mismo cargabas
y a veces yo
(entonces era tan chico
pero te seguía más que tu sombra
por aquellos caminos)
te ayudaba a estorbar
para que comieran los árboles
y les brillaran las hojas
y olieran más intenso sus flores
y al final
al cabo de los años
mientras yo seguía
pequeño
ellos habían crecido
y daban más frutos
todos los años
contentos contigo
y tú nos decías:
“son agradecidos
los árboles
y los animales
son agradecidos
el mundo es agradecido”
yo recuerdo un árbol
de aguacate
vos mismo lo injertaste
y luego que salió el retoño
me lo enseñaste
y no había día
que no lo mimaras
como si fuera un niño
como me mimabas a mí
como mimabas a Cito
a Bel
a Luz
a Ceci
a Francisco
cargabas el agua
( el agua es la vida decías)
cuando de sed y tristeza
se le apagaban las hojas
y se ponía marchito
en los días más secos del verano
y cuando se hizo grande
dio unos frutos enormes
que la gente decía:
“pucha, don Tito
son tan grandes como los que
Chimayo inventa en sus cuentos”
y era cierto
y les brillaba el verde en la piel
tan fuerte
tan profundo
tan de sí mismo
como el de una esmeralda
hecha fruto
yo me los comía vacíos
yo conocí el paraíso
en aquel huerto
que llamábamos El Solar
después me preguntaba ¿por qué
un nombre sin nombre
un nombre tan vago
para un lugar tan hermoso?
yo crecí con los arboles
yo despacio
ellos ligero
hay una foto mía con ellos
mi cabeza era aún más chica
que las enormes naranjas
y tú siempre pendiente
y nos alcanzabas las más jugosas de todas
y con una navaja le quitabas la cáscara
y la cortabas de forma
que uno exprimiera el jugo con ganas
cómo no recordar los días
cómo no recordar las noches
cuando llegabas cansado
de reparar las cercas
de curar las vacas
de buscar los caminos del agua
para que los animales
tuvieran siempre donde guarecerse
en los días más secos
y nunca te ibas
por ahí
como los otros
sino que te quedabas
leyendo
siempre leyendo
a la luz de una lámpara
devorando página tras página
tú me enseñaste a creer
sin muchas palabras
sin grandes discursos
tu ejemplo
bastó y sobraba
por eso hoy
hasta Dios
a veces
me sobra y me basta
porque me enseñaste
cómo se planta un árbol
cómo se levanta una casa
cómo se sostiene una familia
cómo se quieren los hijos
y se lucha para que sobresalgan
y cómo
sin grandes hazañas
un poco hoy
y otro poco mañana
se transforma el mundo
sin recurrir a las armas
qué habría sido de mí
débil como era
inocente como era
ciego de todo saber
sordo de toda luz
si no te hubiese tenido
padre
por la mañana
para desanudar el alba
y por la noche
para anudarla
qué hubiera sido de mí
niño como era
temprana carne liviana
frente al río de las aguas bravas
ante la imprevisible arena
si no hubiese tenido en ti
el brazo fuerte
que no fallaba
y la confianza
la fuerza interior
la seguridad
que tú me dabas
qué habría sido de mí
si una mañana no te encontrara
padre
quién me habría dicho entonces
cuál era la estrella
que yo buscaba
que Dios te bendiga
padre
que te renueve fuerzas
que te dé el vigor aquél
que te sobraba
cuando yo era niño
y conmigo jugabas
que Dios te prolongue
padre
hasta que tú lo quieras
la vida
que te la prolongue buena
que te la prolongue alegre
que te la convierta en fiesta
porque te lo mereces
te mereces también
la gloria
aquí en la tierra
para que disfrutes
la sangre nueva
de toda la descendencia
en que te proyectas
dónde está
la sombra más amplia
de dónde bajan las mejores aguas
las más puras
las más claras
dónde el frío no cala
ni en las más duras madrugadas
dónde el verano se aquieta
y el calor se apaga
y renuevan las fuentes
los caminos del agua
dónde es que no llega la peste mala
y corren libres los niños
con plena confianza
y suben los cerros
bajan las verduras
de la tupida montaña
dónde es que uno está
como en las riberas de un río
de cristalinas aguas
y soplan los vientos
los íntimos vientos del alma
dónde es que más cantan los pájaros
y ríen los niños
y danzan las aguas
y trinan los aires
y silban los árboles
y dan sus frutos con más ganas
solamente a tu lado
padre
abuelo del alma
octubre - diciembre, 1998
miércoles, 4 de marzo de 2009
PENSAMIENTO LIBRE (6)
¿TIENE FORMA EL PATRIOTISMO?
Jorge Luis Oviedo
En las culturas antiguas las deidades tenían siempre forma de animal; por lo general aquellos muy temidos o que prestaban (prestan incluso hoy) algún adecuado servicio. Serpientes, felinos, reptiles con alas o sin alas son frecuentes entre las formas de las divinidades.
Entre nosotros, esto es, en las culturas amerindias encontramos la serpiente emplumada y, reiteradamente, al jaguar, además de los astros (sol y luna, en especial) y de el maíz, en el caso de los mayas; de donde proviene el ser humano creado por el Corazón del cielo en el tercer intento, tras dos fallidos ensayos con barro y madera que las aguas y el fuego destruyeron.
La patria, sin embargo, es otro asunto, no es una deidad, es una identidad surgida del territorio, los amigos, las costumbres y los ideales y logros colectivos. El patriotismo, por tanto, es la expresión de esos sentimientos que identifican al individuo con una colectividad que solemos designar como nación.
En Honduras, sin embargo, el patriotismo (por extensión la patria) posee la forma de un balón de fútbol, nada mueve tanto a los hondureños a identificarse con los colores de su bandera y con su país como los partidos oficiales de la Selección Nacional de fútbol. Llega el día de la Bandera Nacional y muchas de las autoridades principales del país no aparecen en los eventos que honran este símbolo patrio.
El 15 de septiembre, fecha consagrada a la independencia, muchos asisten a ver las palillonas que son parte (para los voyeristas la principal) del espectáculo; pero no se ve durante el mes de la patria tantas banderas en los automóviles, como cuando tiene compromiso la Selección Nacional de fútbol.
A Salvador Moncada se lo ha distinguido, sobre todo en Europa, con varios premios importantes, por sus aportes en el ámbito de la salud, pero como la cobertura y difusión a través de los medios electrónicos (masivos) e impresos de comunicación es escasa, sin primeras planas y grande desplegados como los de los accidentes de tránsito o los de la criminalidad) para la mayoría de la población dichos reconocimientos han pasado inadvertidos.
El Hondureño, al no tener mucho que celebrar; porque el sentido de pertenencia y el orgullo de sentirse parte de algo es una consecuencia de los logros que la nación obtiene en colectivo o a través de sus miembros en forma individual: descubriendo, inventando, produciendo, destacando en los deportes, ¿por qué no? se incomoda con el mexicano que grita orgulloso: “Viva México” o con el argentino que se vanagloria por ser de aquel país.
No es que no se tenga en Honduras y, por extensión, en Centro América, más cosas que las que proporciona el fútbol; es, porque, en gran medida desde los medios de comunicación masiva unos pocos señores han definido la idiosincrasia del hondureño y le han dado al patriotismo la forma de un balón de fútbol.
Tienen que venir al país extranjeros orgullosos de su origen, identificados con todos los elementos que contribuyen a la forja del patriotismo: arte, inventos, deporte, producción, adecuado nivel de vida, etc. a destacar a nuestros héroes o próceres de las demás actividades del país, porque para la mercadotecnia y los intereses de unos cuentos adelantados, solamente el fútbol vende, el fútbol entretiene, el fútbol adormece y actúa como el mejor pan y circo de cada día para los miles de hondureños faltos de orgullo patrio.
En Honduras, pues, como las deidades antiguas de otras culturas o de las de nuestros ancestros, que tenían formas de animales, de mazorca de maíz, de astros celeste, nuestra única y mejor conocida deidad que identifica la patria, tiene la forma de un balón de fútbol.
El patriotismo hondureño, señores, es redondo y rueda de mil amores a toda prisa y le van dando de patadas los nuestros y los contrarios, por eso nuestros empresarios más prominentes asisten a los enfrentamientos futbolísticos, pero no a las presentaciones de libros (solamente Rafael Heliodoro Valle publicó más de 80 y Longino Becerra que aún vive ha editado más de 20 títulos propios) ni a conferencias magistrales dictadas por hondureños; y por eso están, preocupados por la poca afición que últimamente llega a los estadios y por alguna violencia que allí se manifiesta. ¿Será que el patriotismo hondureño está por cambiar de forma?
Jorge Luis Oviedo
En las culturas antiguas las deidades tenían siempre forma de animal; por lo general aquellos muy temidos o que prestaban (prestan incluso hoy) algún adecuado servicio. Serpientes, felinos, reptiles con alas o sin alas son frecuentes entre las formas de las divinidades.
Entre nosotros, esto es, en las culturas amerindias encontramos la serpiente emplumada y, reiteradamente, al jaguar, además de los astros (sol y luna, en especial) y de el maíz, en el caso de los mayas; de donde proviene el ser humano creado por el Corazón del cielo en el tercer intento, tras dos fallidos ensayos con barro y madera que las aguas y el fuego destruyeron.
La patria, sin embargo, es otro asunto, no es una deidad, es una identidad surgida del territorio, los amigos, las costumbres y los ideales y logros colectivos. El patriotismo, por tanto, es la expresión de esos sentimientos que identifican al individuo con una colectividad que solemos designar como nación.
En Honduras, sin embargo, el patriotismo (por extensión la patria) posee la forma de un balón de fútbol, nada mueve tanto a los hondureños a identificarse con los colores de su bandera y con su país como los partidos oficiales de la Selección Nacional de fútbol. Llega el día de la Bandera Nacional y muchas de las autoridades principales del país no aparecen en los eventos que honran este símbolo patrio.
El 15 de septiembre, fecha consagrada a la independencia, muchos asisten a ver las palillonas que son parte (para los voyeristas la principal) del espectáculo; pero no se ve durante el mes de la patria tantas banderas en los automóviles, como cuando tiene compromiso la Selección Nacional de fútbol.
A Salvador Moncada se lo ha distinguido, sobre todo en Europa, con varios premios importantes, por sus aportes en el ámbito de la salud, pero como la cobertura y difusión a través de los medios electrónicos (masivos) e impresos de comunicación es escasa, sin primeras planas y grande desplegados como los de los accidentes de tránsito o los de la criminalidad) para la mayoría de la población dichos reconocimientos han pasado inadvertidos.
El Hondureño, al no tener mucho que celebrar; porque el sentido de pertenencia y el orgullo de sentirse parte de algo es una consecuencia de los logros que la nación obtiene en colectivo o a través de sus miembros en forma individual: descubriendo, inventando, produciendo, destacando en los deportes, ¿por qué no? se incomoda con el mexicano que grita orgulloso: “Viva México” o con el argentino que se vanagloria por ser de aquel país.
No es que no se tenga en Honduras y, por extensión, en Centro América, más cosas que las que proporciona el fútbol; es, porque, en gran medida desde los medios de comunicación masiva unos pocos señores han definido la idiosincrasia del hondureño y le han dado al patriotismo la forma de un balón de fútbol.
Tienen que venir al país extranjeros orgullosos de su origen, identificados con todos los elementos que contribuyen a la forja del patriotismo: arte, inventos, deporte, producción, adecuado nivel de vida, etc. a destacar a nuestros héroes o próceres de las demás actividades del país, porque para la mercadotecnia y los intereses de unos cuentos adelantados, solamente el fútbol vende, el fútbol entretiene, el fútbol adormece y actúa como el mejor pan y circo de cada día para los miles de hondureños faltos de orgullo patrio.
En Honduras, pues, como las deidades antiguas de otras culturas o de las de nuestros ancestros, que tenían formas de animales, de mazorca de maíz, de astros celeste, nuestra única y mejor conocida deidad que identifica la patria, tiene la forma de un balón de fútbol.
El patriotismo hondureño, señores, es redondo y rueda de mil amores a toda prisa y le van dando de patadas los nuestros y los contrarios, por eso nuestros empresarios más prominentes asisten a los enfrentamientos futbolísticos, pero no a las presentaciones de libros (solamente Rafael Heliodoro Valle publicó más de 80 y Longino Becerra que aún vive ha editado más de 20 títulos propios) ni a conferencias magistrales dictadas por hondureños; y por eso están, preocupados por la poca afición que últimamente llega a los estadios y por alguna violencia que allí se manifiesta. ¿Será que el patriotismo hondureño está por cambiar de forma?
martes, 3 de marzo de 2009
UN POEMA DE JACOBO CARCAMO*
CANTO A UN PUEBLO Y A UN HOMBRE
Caiga mi verso como un riel...
Suene mi verso como un riel...
Quiero cantar a Méjico -pedazo de mi PATRIA-
Las fronteras se hunden en el mar de la unión;
Arriba solo brillan las olas de los hombres
Y las espumas de la Revolución.
No hay vendaval que borre mi amor por ese pueblo...
Pueblo alegre y altivo, pueblo valiente y fiero
Que derramo su sangre con Zapata
Y levantó su grito con Madero.
Al fin el peón ha visto el fruto de sus luchas...
El absentismo ha huido como nube de lodo...
Cayó el terrateniente,
Regose el capital,
Y el pan que ayer fue de unos, hoy es el pan de todos.
Gloria al líder de antes... Gloria al patriota de hoy
Que defendió a los pobres con su voz de huracán
Sobre las tierras de la Laguna
Y bajo el cielo de Yucatán.
Lázaro Cárdenas,
Lázaro que has vivido levantado
Lanzando tú grito cárdeno
En favor del proletariado.
Defendiendo a tus camaradas
Contra el extranjero azote,
Las palabras fueron estrellas
Bajo la noche de tu bigote.
"Hasta aquí no más," dijiste,
Y tus manos cayeron certeras
Sobre las agencias de ferrocarriles
Y sobre las compañías petroleras.
Así en el yunque de los explotadores
Has ido con tu martillo leal
Esparciendo las chispearías
Del vasto Plan Sexenal.
¡Lázaro Cárdenas,
Lanza de Lanzadas redentoras...!
¡Lázaro Cárdenas,
Carne de la carne trabajadora!
JACOBO CARCAMO: Nació en El Arenal, Yoro, el 28 de noviembre de 1916. Murió el día domingo 3 de agosto de 1959, en México.
Caiga mi verso como un riel...
Suene mi verso como un riel...
Quiero cantar a Méjico -pedazo de mi PATRIA-
Las fronteras se hunden en el mar de la unión;
Arriba solo brillan las olas de los hombres
Y las espumas de la Revolución.
No hay vendaval que borre mi amor por ese pueblo...
Pueblo alegre y altivo, pueblo valiente y fiero
Que derramo su sangre con Zapata
Y levantó su grito con Madero.
Al fin el peón ha visto el fruto de sus luchas...
El absentismo ha huido como nube de lodo...
Cayó el terrateniente,
Regose el capital,
Y el pan que ayer fue de unos, hoy es el pan de todos.
Gloria al líder de antes... Gloria al patriota de hoy
Que defendió a los pobres con su voz de huracán
Sobre las tierras de la Laguna
Y bajo el cielo de Yucatán.
Lázaro Cárdenas,
Lázaro que has vivido levantado
Lanzando tú grito cárdeno
En favor del proletariado.
Defendiendo a tus camaradas
Contra el extranjero azote,
Las palabras fueron estrellas
Bajo la noche de tu bigote.
"Hasta aquí no más," dijiste,
Y tus manos cayeron certeras
Sobre las agencias de ferrocarriles
Y sobre las compañías petroleras.
Así en el yunque de los explotadores
Has ido con tu martillo leal
Esparciendo las chispearías
Del vasto Plan Sexenal.
¡Lázaro Cárdenas,
Lanza de Lanzadas redentoras...!
¡Lázaro Cárdenas,
Carne de la carne trabajadora!
JACOBO CARCAMO: Nació en El Arenal, Yoro, el 28 de noviembre de 1916. Murió el día domingo 3 de agosto de 1959, en México.
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