martes, 22 de septiembre de 2009

HONDURAS SE LEVANTA

Jorge Luis Oviedo

La dictadura pretendió regresarnos a las cavernas, pero la mayoría de la población no lo ha permitido, a casi tres meses de resistencia, de represión, de muertos, de bloqueos, de cercos mediáticos, de todo cuantos han podido echar mano, la población ha dicho no, no, aquí nadie se rinde, aquí se resiste.

Hasta hace tres días las marchas de la resistencia parecían haberse vuelto una nueva costumbre. Marchas por la mañana, caravanas por la tarde en muchos lugares del país, desafiando pacíficamente a la dictadura.

Y de pronto aparece el presidente Mel en la embajada de Brasil y se genera en la población un nuevo aire, como en los deportistas, como en los boxeadores, como en los atletas; un nuevo aire, el aire final, el aire del impulso final de la carrera.

Está totalmente claro, no importa si hoy toman la embajada de Brasil y matan al Presidente, ya no importa, el pueblo está de pie y ha decidido sacar la dictadura; le quedan horas; aunque sigan golpeando, disparando a la gente, persiguiendo en sus propias viviendas, como está ocurriendo en este momento en barrios de Comayagüela

lunes, 31 de agosto de 2009

UN RUIDO QUE SUENA, QUE SUENA

Jorge Luis Oviedo

Oigo un ruido, que suena, que suena, que suena;

Parece el grave y profundo rugir de la tierra,

Más intenso que cien mil cañones de guerra

Y más extenso que todo un desierto de arena.


No es un volcán que a los cielos expulsa ceniza

Ni una inmensa manada de leones hambrientos

Ni un huracán tropical de estruendosos vientos,

Que arrastra, en su alada furia, los techos a prisa.


Es un pueblo que ha sacudido todas sus penas,

Es un pueblo que estuvo quinientos años dormido,

Es un pueblo que hoy, por fin, rompió sus cadenas;


Es el pueblo de Honduras que hoy está decidido

A que no le construyan más palacios de arena.

Ese es el ruido que suena, que suena, que suena…

jueves, 27 de agosto de 2009

AL PUEBLO HONDUREÑO EN RESISTENCIA

Jorge Luis Oviedo

Lo pueden herir con lanzas y espadas

Y dispararle con arteros fusiles,

Y luego meterle golpes por miles

Y lanzarle, por montones, granadas;


Y de una cruz clavarlo en la altura

Para tratar de destruir su conciencia

Para dejarlo, sin Dios y sin ciencia;

Cual si fuese una salvaje criatura


Para que agache humillado su frente.

Ignoran que en todo lugar de la tierra,

La historia sabe tenerlo presente,


Y es que siempre ha ganado la guerra

Aquel que asume su lucha consciente,

El pueblo que es, de verdad, resistente.

jueves, 13 de agosto de 2009

EN HONDURAS LA VIDA ES DISTINTA (poema)

EN HONDURAS, HOY, LA VIDA ES DISTINTA
Jorge Luis Oviedo


Hoy la vida es distinta en Honduras
Son más cortas las noches
Pero mucho más largos los días

Cada amanecer es distinto
Como cuando Dios hizo cielos y tierra
Cada mañana
Aprecias de nuevo
El sol
La lluvia
Los colores del día
La voz de tus hijos
El cariño de tu esposa
La mano en la espalda
El beso o el abrazo de la despedida
Porque estás consciente
Muy consciente
Que puede ser el último
Beso o abrazo que des en tu vida
Porque acecha la muerte
De verde olivo
O de verde moteado
O de un oscuro azul uniformado
Con botas y cascos pesados
Con garrote o metralla
Acecha la muerte
Lo mismo frente a tu casa
Que en algún negocio inocente
O en las esquinas que eran tranquilas
No importa
Por todos los sitios
Y a todas las horas
Desde el aire se oye
El estruendo de la muerte
Revoloteando
Desde algún Pegaso moderno
De cascos y alas de acero
Con poderosa garganta de fuego
O desde cualquier calle
De tu pueblo o ciudad
Acecha la muerte
De día o de noche
Y te hace vivir
Cada día
Como si fuera el último
Cada hora
Como si fuera la última
Cada minuto y cada segundo
Con la verdadera intensidad
Con que debe vivirse la vida
En tiempos de guerra o
En tiempos de paz
Para que una vida
La tuya o la mía
La de tu hermano
O tu enemigo
Valga
De veras
La pena

miércoles, 12 de agosto de 2009

HA VUELTO LA BARBARIE (poema)

HA VUELTO LA BARBARIE

Jorge Luis Oviedo


Vieja,
Calva,
Terca,
Testaruda,
Muy testadura;

Sin memoria,
Sin conciencia,
Despiadada;
Terriblemente despiadada;

De largas uñas,
De afilados colmillos y
Sedienta de sangre,
Ha vuelto la barbarie.
Apertrechada como un tanque,
Recubierta de hojalata,
Con escudos,
Con metrallas,
Con garrotes,
Con estruendo,
Entre bombas lacrimógenas,
Mostrando garras y colmillos
Ha vuelto la barbarie.

Y como en los viejos tiempos
(Aquellos tiempos
Que parecían olvidados
En los rincones de los libros
En cenizas páginas,
En trastiendas recónditas)
Ha vuelto;
Se la puede ver durante el día,
De blanco almidonado
O de nítidos trajes azules
O de negro total;
Y encapuchada
Embiste como un toro de lidia,
Arremetiendo con instinto asesino,
Contra toda humana razón,
Contra todo cuerpo indefenso.

Y se la ve en el culto
Con las manos elevadas,
Clamando al cielo
O se la ve de rodillas
Frente al Cristo crucificado
Con traje clerical y de bonete rojo;
Antes de apretar el gatillo del fusil
Y destrozar una cabeza más.

La Barbarie ha vuelto
Y se apellida hoy:
Michelleti,
Canahuati,
Vásquez o Ferrari,
Como se apellidaba ayer:
Rosas,
Ubico,
Trujillo,
Carías o Somoza.

domingo, 26 de julio de 2009

Oh gloriosas Fuerzas Armadas,
Las más temibles,
Las más amadas.

Oh glorioso ejército de Honduras
Que tantas victorias tienes,
Contra indefensas creaturas.


Oh gloriosas Fuerzas Armadas
Que derrocando presidentes
Y reprimiendo a la más humilde gente
Son -del mundo- las más afamadas

Siempre han ganado la guerra,
Cuando se trata de derrocar
A un Presidente popular.

Cuando se trata de echar por tierra
Los sueños de un pueblo entero
Siempre madrugan primero
Para los sueños truncar.


Muy buenos con la bayoneta,
Magníficos con el fusil;
En junio como en abril
Y al son de la trompeta,
Hacen rodar las tanquetas
Sobre cualquier manifestante;
Y con sus eme diez y seis
Matan en un instante
Cuantas cabezas encuentren;
Por eso es que son valientes.

Aquellos que los adoran tanto,
Sin que les asome espanto,
Les derraman bendiciones
De sus dorados corazones;
Y con la vista elevada al cielo,
Mientras de rojo se tiñe el suelo,
Los pastores y los cardenales,
Al pueblo le predicen males;
Y lo llaman haragán
Y turba mal educada.


El mundo no ha conocido
Ejército más victorioso
Cuando de reprimir se trata
A un pueblo desprotegido

Desde mil novecientos cincuenta y seis
En dos cosas han triunfado
Traicionar al pueblo de Honduras
Y en dar golpes de Estado

domingo, 19 de julio de 2009

OPINION LIBRE


LA FUERZAS ARMADAS DE ANTAÑO NO LE TEMÌAN A LOS CAMBIOS

.

Oscar Amaya Armijo

Entre los años 1975 a 1978 ascendió al poder de la nación el general Alberto Melgar Castro, mediante un golpe de estado que le propinó al también general, Oswaldo López Arellano quien habiendo gobernado el país bajo la égida del reformismo burgués, había propuesto reformas para modificar tímidamente las estructuras productivas, sociales y políticas del país.

Habrá que agregar que ese régimen de López Arellano también se atrevió a tocar los intereses económicos de los Estados Unidos al imponer un impuesto de 50 centavos a las compañías bananeras, por cada caja de bananos exportados. Al igual que hoy, ante semejante acto de incuestionable actitud nacionalista, el Pentágono y el Departamento de Estado comenzaron a conspirar contra aquel gobierno.

Por supuesto, aquel intento de López Arellano (1972-1975) recibió una andanada de oposiciones por los mismos sectores oligárquicos que en la actualidad conspiraron y perpetraron el golpe de estado contra el régimen liberal de Manuel Zelaya Rosales. Aquella campaña fue tan rabiosa como la de ahora, y con similares argumentos: la amenaza del comunismo, fantasma al que acuden siempre para fomentar el terror y la represión.

En aquella ocasión, 1977 para ser exactos, disueltos los tres poderes del estado, y ante la creciente oposición popular, el General Melgar Castro, en un acto de inteligencia y astucia política, organizó una especie de constituyente, y sin consultar a nadie, al que denominó Consejo Asesor de la Jefatura de Estado(CADEJE), compuesto por representantes del movimiento popular, social y de los partidos políticos emergentes, dejando al margen a los partidos liberal y nacional, convertidos en verdaderas momias políticas.

Este consejo, dado el carácter de su composición interna, era profundamente progresista y proponía medidas a consideración de la Jefatura de Estado para que este órgano las aplicara. En realidad este ensayo era una continuación del propuesto por López Arellano, en un afán por mejorar a las grades mayorías desposeídas.

De esta especie de constituyente, se promulgaron una gran cantidad de leyes, sobretodo la propuesta de reforma electoral que cuatro años después (1982) contribuyó notablemente al surgimiento de la democracia representativa, esta misma que los actuales politicastros convirtieron en un remedo, en una caricatura.

En aquel tiempo, no hubo oposición a la organización en forma corporativa de aquella constituyente, ni campaña rabiosa ni muertos ni detenidos, y nadie habló de comunismo, y si bien es cierto que para esa ocasión otro general, Policarpo Paz García, había asestado otro golpe de estado a aquel gobierno militar, pero tomando como causa un recambio en el aparato estatal por parte un sector recalcitrante del bloque de poder dominante.

Se plantea esta relación de hechos para que la actual Junta de Comandantes, principales conductores materiales del actual Golpe de Estado en Honduras, se enteren de que antes que ellos, hubo oficiales, clases y soldados, que no le tuvieron miedo a los cambios, ni manifestaron ojeriza frente al fantasma trasnochado del comunismo, y actuaban con cierto barniz patriótico frente a los dictados imperiales.

De estos actos patrióticos, de sus antecesores jerarcas, deben aferrase aquellos oficiales, clases y soldados que aún guardan en su fuero interior cierta vergüenza por retrotraerse a épocas negadas por la historia. Desde siempre, lo saben los militares, que los conservadores y halcones del pentágono también actúan de espalda a la historia, negándole a la humanidad a vivir más dignamente.

Aun hay tiempo para reivindicarse frente al pueblo hondureño, para caminar por senderos más dignos, volver a la institucionalidad y, de una vez por todas, abandonar los atajos del oprobio y la represión.